El “regreso” de la chicharrita del maíz: ¿cuáles son los mejores insecticidas y biológicos para frenarla?
Tiempo de lectura aprox: 4 minutos, 29 segundosLos últimos relevamientos de la Red de Monitoreo de la chicharrita del maíz marcan un fuerte crecimiento poblacional. Un informe de Aapresid destaca los aspectos clave para evitar que vuelva a ser un grave problema. La Red Nocional de Monitoreo de Dalbulus Midis (chicharrita del Maíz) dio a conocer su 19° relevamiento quincenal, en el que tomó datos de las capturas obtenidas en trampas cromáticas colocadas en 348 localidades de Argentina. A grandes rasgos, el informe confirma lo que se viene advirtiendo desde hace ya varias semanas: la presencia de insectos de esta especie viene creciendo sin freno lo que, si bien no pone en riesgo la actual campaña, sí representa un tema a tener en cuenta para el próximo ciclo. Más aún teniendo en cuenta que han aparecido chicharritas en grandes cantidades en la región Centro-Sur, que es parte de la denominada zona núcleo, donde el maíz se siembra de manera temprana. EL MAPA NACIONAL DE LA CHICHARRITA DEL MAÍZ “Es fundamental continuar registrando las capturas de los adultos D. maidis, incluso cuando los cultivos han superado la etapa de mayor susceptibilidad o después de su cosecha. El análisis de la información generada permitirá comprender mejor su dinámica poblacional estacional en las diferentes regiones maiceras de la Argentina, contribuyendo a una toma de decisiones más confiable y mejor fundamentada”, recordaron desde la RED. CHICHARRITA DEL MAÍZ: RECOMENDACIONES DE AAPRESID En este contexto, desde la Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) emitieron un informe en el que advirtieron la necesidad de “permanecer atentos”, sobre todo sabiendo que la chicharrita es capaz de sobrevivir migrando largas distancias, o entrando en estados de “dormancia” en rastrojos y otros hospedantes por hasta 5 semanas, a la espera de nuevas plantas de las que alimentarse. Por ese motivo, el control de maíz “guacho” o “voluntario” se vuelve clave, ya que actúa como «puente verde» entre una cosecha y otra, albergando tanto al vector, como a los agentes causales del achaparramiento. “El control de maíces guachos comienza en la cosecha, con la regulación de la cosechadora: inspección estática del cabezal y ajustes del mismo en el lote, ajuste de sistemas de trilla, separación y limpieza, monitoreo constante, capacitación del personal y acompañamiento técnico especializado”, repasó Aapresid. Y en cuanto al control químico de estos maíces que son una maleza, en casos donde la infestación sea significativa, el uso de herbicidas selectivos como graminicidas es una herramienta efectiva. El control debe realizarse cuando la planta tiene como máximo 3 o 4 hojas, evitando esperar ante germinaciones escalonadas con el fin de “aprovechar la aplicación”. En estadios de desarrollo más avanzados, se recomienda preferentemente herbicidas FOPs, que tienden a presentar una mayor eficacia. Por último, es clave prestar atención a la calidad de aplicación: condiciones climáticas, elección correcta de la boquilla de aplicación, cobertura de las gotas, presión, volumen de caldo, uso de adyuvantes, etc. INSECTICIDAS Y BIOLÓGICOS CONTRA LA CHICHARRITA DEL MAÍZ Por otro lado, la REM lideró semanas atrás una jornada en Videla donde se recorrieron ensayos para conocer la performance de distintos activos químicos y biológicos en el control de la plaga. Insecticidas En ese marco, el especialista Alejandro Vera, de la Estación Experimental Agropecuaria Obispo Colombres (INTA Tucumán) advirtió que, dado que se trata de una plaga móvil, de rápido crecimiento poblacional y con capacidad de “autolimpiarse” los activos de su cuerpo para reducir su eficacia, es clave apostar a estrategias que complementen rapidez y persistencia. En cuanto a los activos evaluados: Biológicos En el evento también se evaluó el control con los hongos de contacto Beauveria bassiana e Isaria fumosorosea, como alternativas biológicas. Su efecto se visualiza tras algunos días, siendo un complemento interesante para disminuir poblaciones a mediano plazo. Entre sus ventajas se destaca su alta especificidad, el bajo impacto sobre enemigos naturales y su contribución a la diversidad biológica en el sistema productivo. Sin embargo, su eficacia depende de factores ambientales como la humedad y la temperatura, siendo clave el buen momento de aplicación. El uso de coadyuvantes mostró ser una decisión inteligente para mejorar el accionar de los insecticidas, tanto químicos como biológicos. Estos actuaron mejorando el tamaño de gota y la cobertura de los tratamientos en hasta el doble. Con todos estos datos, desde la REM insistieron en la importancia de la generación de información local, que se vuelve esencial para afinar la toma de decisiones en campañas donde la presión del vector cambia mucho según la zona. “Asimismo, es clave la acción colectiva de productores, técnicos asesores y redes de monitoreo para seguir de cerca el avance de la plaga y mantenerse informados”, cerraron. Fuente: InfoCampo.


