Una campaña atípica y con desafíos climáticos marcados en el oeste del Chaco.

Tiempo de lectura aprox: 3 minutos, 12 segundosEl ingeniero agrónomo Lucas Vicentín, del departamento Almirante Brown, brindó un análisis detallado sobre el comportamiento climático de los últimos meses y su impacto en los cultivos de la región. En diálogo con Agroperfiles, Vicentín describió cómo las lluvias registradas durante el mes de mayo trajeron un alivio significativo al oeste chaqueño, tras varios meses de estrés hídrico extremo. “Las lluvias se dieron de manera eficiente, con acumulados que se distribuyeron durante varios días. Fueron alrededor de diez días de lluvia y lloviznas, lo que permitió una muy buena infiltración del agua en el suelo”, explicó. Esta recuperación hídrica permitió acumular agua en el perfil del suelo “como nunca antes”, aunque con excepciones puntuales donde no se logró la misma efectividad. Gracias a esta mejora, comenzaron las siembras de cultivos invernales, una noticia alentadora tras una campaña marcada por extremos climáticos. El ingeniero Vicentín remarcó ante Agroperfiles que la campaña fue atípica de punta a punta. “Desde fines de enero empezaron a darse ráfagas de humedad muy erráticas, con altas temperaturas que se mantuvieron hasta fines de marzo, pero sin agua en el suelo. Eso generó que muchos cultivos colapsaran”, detalló. Aunque las lluvias de abril y mayo permitieron un rebrote o algo de rendimiento en cultivos tardíos como soja, maíz y sorgo, no todos lograron recuperarse. “En el caso del algodón, que venía muy golpeado, hubo intentos de rebrote y formación de nuevas cargas, pero las heladas de fines de mayo y principios de junio terminaron de anular cualquier posibilidad”, afirmó. La helada no fue una sorpresa, ya que se dio dentro del rango esperado para la época. Sin embargo, quienes aún mantenían alguna esperanza de recuperación en los lotes de algodón más atrasados, vieron cómo se diluía definitivamente la posibilidad de obtener algo de producción útil. Otro factor que complicó el cierre de campaña fue la calidad de la soja. “Las últimas lloviznas de mayo dañaron bastante los granos. Sumado a los bajos rendimientos, esto trajo aparejado serios problemas de calidad y descuentos comerciales”, indicó Vicentín. La humedad y el estado de los granos generaron complicaciones en los acopios, que se vieron saturados de soja en malas condiciones. “Fue una campaña muy complicada en todos los cultivos”, resumió el ingeniero, en un diagnóstico que se repite entre muchos productores del oeste chaqueño que debieron enfrentar condiciones climáticas extremas, pérdidas y bajos rendimientos. OTBN: “El privado sigue esperando”. Más allá del análisis climático, el ingeniero Lucas Vicentín también se refirió a los obstáculos que enfrentan los productores, en especial los del sector forestal e industrial, debido a la lentitud administrativa y la falta de permisos por parte del Estado. “El sector privado no entiende los tiempos del sector público, y el público tampoco entiende los del privado”, resumió Vicentín. Y añadió: “Hay empleados que deben cobrar, empresas que necesitan seguir produciendo, pero si no hay permisos ni guías, todo se paraliza. Y lo peor es que se trata de cuestiones meramente administrativas”, dijo a Agroperfiles. Uno de los principales ejemplos que mencionó fue la demora en la aplicación del Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos (OTBN), cuyo marco legal ya fue aprobado por la Cámara de Diputados, pero cuya implementación efectiva sigue trabada. “Hace más de dos años que se discute cómo implementar una ley que ya está aprobada, y ahora hay que esperar aún más por la reglamentación”, criticó. Para Vicentín, estas demoras desalientan la inversión y generan una señal negativa para quienes apuestan al desarrollo productivo. “Cuando desde el gobierno nacional se habla de sacar la burocracia del Estado, se habla de esto. No puede ser que se apruebe una ley, y recién después se empiece a redactar la reglamentación. Debería estar lista desde antes, para que el proceso avance sin trabas”, remarcó. La falta de permisos y de respuestas por parte de la Dirección de Bosques también afecta a los productores agrícolas que evalúan invertir en el Chaco. “Si un privado está esperando un simple permiso, no para hacer algo ilegal, sino para trabajar como corresponde y no llega, lo más probable es que se vaya a invertir en Formosa, Santiago del Estero o Corrientes”, advirtió. “El ordenamiento territorial está aprobado, pero hoy no hay permisos. Esa es la realidad”, concluyó. Potencial productivo A pesar de los desafíos, Vicentín destacó que el potencial productivo del oeste chaqueño permanece intacto e incluso potenciado por los avances tecnológicos de los últimos años. “Las posibilidades de desarrollo están más vigentes que nunca. El problema es que algunos plantean una dicotomía extrema entre producción y conservación”, señaló. Desde su mirada, ambas pueden convivir sanamente. “Por eso impulsamos con tanto esfuerzo el ordenamiento territorial. Es la herramienta para que el desarrollo productivo tenga sustentabilidad y, a la vez, se conserve el ambiente. Esa debe ser la base sobre la cual se rija la región”. “El sector privado solo pide reglas claras y a tiempo” Para Lucas Vicentín, el motor del desarrollo en la región sigue siendo el sector privado, que históricamente ha puesto “el caballo delante del carro”. Es decir, ha invertido y apostado por la producción aún en contextos adversos. “Desde el sector privado no se está pidiendo financiamiento. La inversión ya la pone el productor. Lo único que pedimos es que el sector público brinde las herramientas necesarias de forma expeditiva”, expresó. Vicentín insistió en que una herramienta que llega tarde deja de ser útil. “Tiene que ser clara, sencilla, eficaz y llegar en tiempo y forma. No pedimos otra cosa. Solo una gestión pública rápida y eficiente que acompañe el desarrollo productivo”, concluyó.

Leer más

Algodón, rutas en mal estado y una soja inviable: el análisis de un productor de Santiago del Estero

Tiempo de lectura aprox: 4 minutos, 37 segundosEl productor santiagueño Víctor Badel compartió un panorama actualizado sobre la campaña algodonera en la provincia, destacando los desafíos climáticos y las particularidades de un cultivo que, a pesar de las adversidades, sigue siendo clave para muchos productores del norte argentino. “La cosecha en Santiago del Estero está a full en este momento. Tuvimos tres meses de humedad, lluvia y cielo nublado, lo que aplastó gran parte de la cosecha. A pesar de eso, el algodón se encuentra en buen estado, gracias a una ventana breve de días soleados que levantó un poco los ánimos”, comentó Badel. Consultado sobre la resiliencia del cultivo, señaló que “el algodón es noble, se banca todo tipo de adversidades. Sin embargo, en los últimos años ha sufrido muchos cambios”. Badel remarcó que no sólo en Santiago del Estero, sino también en provincias vecinas como Chaco y Tucumán, la campaña estuvo marcada por una sequía severa y temperaturas extremas. “La situación fue muy difícil. En algunas zonas, la cosecha terminó sin carga, con muy pocos kilos por hectárea. Vi un video de un productor que pasaba la grasera por un lote de algodón en excelente estado vegetativo pero sin producción. Me dijo: ‘Me sale más barato grasearlo que esperar la cosecha, porque el costo no se justifica’”, relató con preocupación. Algodonero de ley Badel, con 41 años de experiencia en el cultivo algodonero, afirmó que nunca había visto una situación semejante: “Nunca, absolutamente nunca vi algo así. Es muy impactante”. No obstante, también hay zonas donde el algodón mostró buenos rendimientos. “El año pasado, entre Bandera y Pinto se lograban hasta 4.000 kilos por hectárea. El norte de Santa Fe también creció mucho en superficie y producción, con buenos resultados”, explicó el productor, resaltando que se trata de un cultivo con presencia en una amplia región del país, con realidades muy dispares según el clima y las condiciones de cada campaña. “Lamentablemente, muchos amigos chaqueños están atravesando un mal momento. Lo digo con dolor, pero es la realidad”. Los rindes Respecto a los rindes actuales, señaló que “en la zona de riego, como La Banda y Fernández, ya se ha cosechado entre un 40% y un 50% del algodón, con rindes muy buenos. En el sur de Santiago y el norte de Santa Fe, como en Posadas y Villa Minetti, la cosecha recién empieza, y estimamos que está en un 20% de avance”. “El algodón con 3.000 o 4.000 kilos por hectárea no tiene competencia. Históricamente se lo sembraba en los peores lotes, pero me parece que eso va a tener que cambiar. Si se destinan mejores suelos, el cultivo puede rendir muchísimo más”, reflexionó. El valor de la semilla fiscalizada Badel subrayó la importancia de la genética en los resultados de campaña. “No alcanza con un buen suelo. La otra gran parte es la genética. Se trabajó con semillas con poder germinativo del 40 al 45% porque no había otra cosa, y los resultados fueron negativos. Con una buena semilla y un par de lluvias en enero, el algodón es incomparable en nuestra región”. Actualmente, el productor se va encaminando hacia el uso de semillas fiscalizadas, un paso clave para mejorar el rendimiento y la trazabilidad del cultivo. “Si el clima acompañara un poco más, se daría ese combo que mencionábamos: varios factores que permiten el desarrollo de un buen cultivo. ¿Y por qué no pensar en grande? El algodón es un cultivo regional que genera muchos puestos de trabajo y aporta recursos importantes a la economía de cada provincia”, señaló Badel. Rotación de cultivos Además, destacó la importancia de la rotación de cultivos en los campos: “Es fundamental. Pero si hablamos de maíz, no podemos dejar de mencionar a la famosa chicharrita. Este año, sorprendentemente, no se escuchó nada al respecto. ¿Qué pasó? Desapareció como por arte de magia. Yo lo pienso y no le hallo una explicación lógica. Nadie te sabe decir bien qué fue lo que ocurrió”. Consultado sobre las exigencias que enfrenta hoy el productor algodonero, como el uso obligatorio de semillas fiscalizadas y el contexto de precios bajos, Badel compartió su visión: “Este es solo mi pensamiento, no digo que sea la verdad absoluta. Venimos de un cambio político, con una macroeconomía totalmente distinta a la de los últimos 40 años. Hoy vivimos situaciones impensadas: el dólar oficial más caro que el dólar blue, por ejemplo. Nunca había visto algo así”. La relación dólar-peso “Además, las herramientas en dólares cuestan dos o tres veces más en Argentina que en cualquier parte del mundo. El costo argentino es altísimo, las tasas de interés no acompañan: una tasa del 39 o 40% en dólares no existe en el mundo. Con ese panorama, invertir se vuelve muy difícil, no cierra por ningún lado”, lamentó. Respecto al precio de la fibra, explicó: “El mercado internacional hoy está en torno a los 60 o 65 centavos en Nueva York. Todos sabemos hacer los números y hay que trabajar en base a ese valor. El mercado local acompaña con otros precios porque importar cuesta más, pero esa diferencia ya se está achicando. Hoy podés vender entre 1.600 y 1.650 pesos en el mercado local, a 30 o 60 días. Y me contaron que Greiffus compró fibra a 1.531 pesos el kilo, pago contado. La brecha se está cerrando”. La industria textil Badel también señaló que la industria textil local atraviesa un momento complejo: “Muchas fábricas importan cien remeras y fabrican diez. Eso perjudica mucho la actividad. Por eso creo que el futuro pasa por exportar. Hoy, los costos operativos del algodón son el doble que antes. Siempre decíamos que con 1.000 kilos estábamos hechos. Hoy necesitás 2.000. Y no hablamos en dólares, sino en la moneda de todos los días”. El productor reflexionó sobre lo incierto del panorama: “Es preocupante. Vos pensás que los alquileres van a bajar, pero dejás un campo y atrás tenés cinco o diez personas que lo quieren tomar igual. Nada se entiende….

Leer más

Prevén una mayor cosecha de soja, que alcanzaría 50,3 millones de toneladas

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 26 segundosLa Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) prevé una producción de 50,3 millones de toneladas de soja, una cifra muy por encima de las últimas previsiones. Según el Panorama Agrícola Semanal (PAS), de la entidad porteña, luego de un avance intersemanal de 4,6 puntos porcentuales, la recolección de la oleaginosa ya cubrió el 93,2 % de la superficie apta, lo que implica que quedan apenas el 7% de los lotes por levantar. En este marco, la soja de primera alcanza un avance del 96 %, con un rinde promedio de 31,7 quintales por hectárea (qq/Ha), restando principalmente áreas del NEA y el Centro de Buenos Aires por finalizarse. Por su parte, la soja de segunda registra un 85,5 % de avance, con demoras puntuales en zonas como Carlos Casares y Saladillo, aunque el resto de la región ha logrado recuperar ritmo. “Las lluvias ocurridas durante el período crítico resultaron favorables para estos planteos, permitiendo rindes superiores a los inicialmente estimados, especialmente en ambos núcleos, el oeste de Buenos Aires y el Centro-Este de Entre Ríos”, resume el PAS. Esto da como resultado un rendimiento medio nacional, compatibilizando ambos tipos de siembras, que se ubica en 30,1 qq/ha, el más alto en seis campañas.  “Esta tendencia positiva se sostuvo en las últimas semanas, lo que permitió ajustar al alza la estimación de producción en 300 mil toneladas. En este contexto, elevamos nuestra proyección de producción a 50,3 millones de toneladas”, señala la Bolsa porteña. En cuanto al maíz, el informe menciona que la cosecha de maíz con destino grano alcanzó un 46,7% del área estimada a nivel nacional, tras registrar un progreso intersemanal de 2,9 puntos porcentuales. “Comenzaron las primeras tareas de recolección en el NEA, donde se confirman los bajos rendimientos esperados, con un promedio en torno a los 45 qq/Ha. No obstante, los colaboradores indican que actualmente se están cosechando los lotes de mejor desempeño”, indica el PAS. En tanto, en la región centro-oeste, la cosecha avanza lentamente sobre planteos tardíos en la provincia de Córdoba, arrojando un rinde medio de 81,6 qq/Ha. Por su parte, en el centro y norte de Buenos Aires, las labores permanecen prácticamente detenidas debido al exceso de humedad en el perfil del suelo. Bajo este escenario, el rendimiento promedio nacional se ubica en 78,6 qq/ha y se mantiene la proyección de producción en 49 millones de toneladas. Con respecto al trigo, “en las últimas semanas, se ha relevado un incremento sostenido en la intención de siembra de trigo en las regiones del norte y oeste del área agrícola, como consecuencia de un perfil hídrico reabastecido y perspectivas climáticas que anticipan buenos aportes de humedad durante el período invernal”, entusiasma el reporte. Sin embargo, advierte por otro lado que “las características topográficas y edáficas del centro y norte bonaerense, junto con condiciones de elevada humedad ambiente y bajas temperaturas que dificultan el secado del suelo, obstaculizan el avance de las sembradoras”. El resultado es que esta situación interrumpe las siembras de ciclos largos e impide cumplir con el planteo inicial en esos sectores, reflejando demoras en el progreso de las labores. No obstante, “en los núcleos trigueros del sur del área agrícola, la siembra progresa a buen ritmo aprovechando las buenas condiciones climáticas”, completa. Bajo este escenario, el área proyectada para trigo a escala nacional se mantiene en 6,7 millones de hectáreas, con algunos reajustes zonales: algunas regiones achican su previsión inicial, pero otras la aumentan. Actualmente, el avance de siembra alcanza el 38,5 % del total, con un progreso intersemanal de 14,9 puntos porcentuales Por último, el informe brinda información actualizada sobre la implantación de cebada. “Con un progreso interquincenal de 19,9 puntos porcentuales, la siembra de cebada ya cubre el 24,7 % de los 1,3 millones de hectáreas proyectadas para la campaña 2025/26. Las labores registran un adelanto interanual de 9,7 puntos porcentuales y se ubican 4,7 puntos porcentuales por encima del promedio de las últimas cinco campañas”, precisa el PAS. Y agrega que este ritmo sostenido “se explica, principalmente, por los avances en los núcleos cebaderos del sur, donde se concentra la mayor superficie proyectada y la buena disponibilidad de humedad permite avanzar con fluidez”. En el norte de La Pampa y sudoeste de Buenos Aires, la siembra progresa a buen ritmo, con alrededor del 20 % del área implantada ya mostrando una buena emergencia. En el sudeste bonaerense, donde las labores también avanzan con dinamismo, especialmente en la zona de Tres Arroyos, casi el 30 % del área sembrada ha emergido en condiciones óptimas de humedad.

Leer más

Moha: una forrajera prometedora, bajo la lupa en el norte argentino

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 49 segundosDestacada como una gramínea forrajera, la moha es una alternativa productiva poco aprovechada en el norte del país y se adapta a múltiples condiciones. Una investigación del INTA avanza en las pautas para incorporarla y obtener buenos resultados. La moha, una gramínea forrajera con un potencial enorme, está llamando la atención en el norte de Argentina. A pesar de sus ventajas, como su rápido crecimiento y su eficiente uso del agua, esta planta aún no se aprovecha por completo. Por eso, un equipo de especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) está investigando cómo optimizar su manejo, para que los productores puedan sacarle el máximo provecho. ¿POR QUÉ LA MOHA ES TAN INTERESANTE? Originaria del sudeste asiático, la Setaria italica (conocida como moha) ofrece múltiples beneficios para los sistemas productivos. Es una gramínea C4, lo que significa que tiene una alta tasa de crecimiento y una notable tolerancia al estrés hídrico. Además, se destaca por: A pesar de estas ventajas, la moha tiene algunas limitaciones agronómicas, como una escasa capacidad de rebrote y un sistema radicular poco desarrollado que la hace vulnerable al arrancado por el ganado. LA MOHA Y LA AMENAZA DE LAS MALEZAS Uno de los principales obstáculos para la adopción de la moha es la falta de información y de herbicidas registrados para su uso durante la implantación. Alejandra Ledda, especialista en malezas del INTA Las Breñas, explica: “Existen pocos antecedentes y no hay registros de herbicidas que puedan ser utilizados durante su implantación“. Para abordar este problema, Ledda y su equipo están evaluando la selectividad de herbicidas preemergentes en moha y su efecto residual en el crecimiento. “Nuestro objetivo es identificar opciones químicas viables que permitan un mejor control de malezas sin afectar el desarrollo del cultivo“, señala Ledda. En un ensayo realizado en el campo experimental del INTA Las Breñas, se sembró moha variedad Colorada gigante y se aplicaron diferentes herbicidas preemergentes. Los resultados preliminares son prometedores: si bien algunos herbicidas inhibieron la emergencia de la moha, otros lograron reducir la densidad de malezas sin comprometer el cultivo. PASOS HACIA LA CONSOLIDACIÓN DE LA MOHA Este estudio representa un avance crucial para los productores interesados en incorporar la moha. La identificación de herbicidas selectivos podría simplificar enormemente el manejo agronómico y, por lo tanto, impulsar su adopción a mayor escala. “Aunque se dio el puntapié inicial, aún queda trabajo por hacer”, afirma Ledda. Los próximos pasos incluyen validar estos hallazgos en distintas condiciones de suelo y clima, realizar un mayor número de ensayos y gestionar las aprobaciones regulatorias para el uso de estos productos en el cultivo de moha. Con más investigación y desarrollo, la moha tiene el potencial de consolidarse como una valiosa opción forrajera en las regiones semiáridas, contribuyendo a optimizar la producción ganadera y el uso del suelo en el Chaco y otras zonas del país.

Leer más

“ARC”: Aapresid lanzó una certificación para productores que practican agricultura regenerativa

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 28 segundosAmbiente Regenerativo Certificado (ARC) es el nombre del nuevo sello que reconoce las prácticas agrícolas enfocadas en la regeneración del ambiente y la reducción de la Huella de Carbono. La Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) lanzó oficialmente su nueva certificación Ambiente Regenerativo Certificado (ARC), un sello destinado a productores que aplican la agricultura regenerativa. El nuevo sello es un complemento de la ya conocida certificación “ASC” o Agricultura Sustentable Certificada, que hoy cuenta con 130.000 hectáreas en 45 firmas, con implementación en todo el país. “ASC sigue siendo nuestra certificación “estrella” ya que no sólo impulsa la aplicación de prácticas sustentables, sino que inicia a las empresas agropecuarias en un proceso de mejora continua al brindarle herramientas para optimizar la gestión productiva y la eficiencia de cada proceso de campo”, repasó Rocío Belda, de Aapresid Certificaciones. Y agregó: “Además, cuenta con el reconocimiento internacional por entidades como la ITC (International Trade Center) y la FEFAC (European Feed Manufacturers Federation) y estándares como RTRS para soja”. AGRICULTURA REGENERATIVA CERTIFICADA Por otro lado, Belda explicó también que “ARC busca reconocer a aquellos productores que aplican prácticas regenerativas facilitando el acceso de sus materias primas a mercados diferenciados y con requisitos específicos como medición de Huella de Carbono y NO deforestación”. En este marco, fiel a la mirada integral de la sustentabilidad que tiene Aapresid, la nueva certificación promueve el cumplimiento de ciertas prácticas sociales y ambientales positivas, como la medición del impacto ambiental por uso de insumos. Asimismo, otro de los grandes diferenciales de la propuesta es que, además del sello ARC, la entidad entrega un informe de diagnóstico personalizado que incluye el posicionamiento del aplicante respecto de la media zonal en aspectos como captura de carbono, rendimientos, eficiencia de uso de agua, entre otras, así como recomendaciones de mejora. ¿CÓMO CERTIFICAR ARC? Para productores interesados en esta iniciativa, Aapresid amplió que el sello se obtiene en dos simples pasos: “Con una metodología simple y acompañamiento técnico en cada paso, ARC se presenta como una herramienta concreta para reconocer y agregar valor a quienes se esfuerzan por producir regenerando”, cerró Aapresid. Por Infocampo.

Leer más

CHACO: “Hay un profundo desconocimiento sobre el rol del INTA en el interior del país”.

Tiempo de lectura aprox: 5 minutos, 24 segundosEl asesor privado Mariano González analizó con preocupación la situación que atraviesa el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), resaltando su rol estratégico en las economías regionales y el desarrollo territorial. “Lo que está pasando con el INTA es puro desconocimiento”, afirmó. “También nosotros, como región, tenemos nuestra parte de culpa por no mostrar más lo que el INTA realmente hace”. Uno de los ejemplos recientes que destacó fue la participación del equipo del INTA en el evento de lanzamiento de la temporada primavera-verano de la marca Pato Pampa, en Villa María. “Ayer estuvieron presentes Alex Montenegro y Mauricio Tcacj, que son del INTA. Hicieron una introducción sobre la FELPA y cómo viene el desarrollo de toda esa cadena. Acompañaron el evento y se le dio mucha difusión a lo que significa toda la cadena productiva”, comentó. González señaló que en ese espacio se logró reunir a todos los actores de la cadena textil: desde el consumidor final hasta quienes producen la semilla, procesan el hilo o confeccionan la prenda. “Cuando se sientan todos en la mesa, los valores empiezan a cambiar. Uno dice: ‘Si yo pago tanto por el algodón, y tanto por el jersey, y tanto por el costo de confección… entonces el productor debería estar cobrando, no sé, 16 millones de pesos la tonelada acá en Argentina’”, explicó con tono crítico. El asesor valoró la importancia de este tipo de encuentros donde se visibiliza el trabajo del INTA y se reflexiona sobre la distribución del valor en la cadena productiva. “Hay muchas cosas que se dijeron ayer y que seguramente los chicos van a poder contarte mejor. Pero lo importante es que el INTA estuvo presente, y ese tipo de acciones son fundamentales”, subrayó. También, expresó que este caso es solo una muestra de la diversidad de acciones que el INTA lleva adelante en distintas regiones del país. “Así como te hablo de esto, te puedo hablar de muchas otras cosas que el INTA hoy está haciendo. Lo que falta es visibilizarlo más”. “Falta compromiso del sector para visibilizar los problemas del productor”. Mariano remarcó que el desconocimiento no afecta únicamente al INTA, sino que es un síntoma generalizado en todos los niveles del sector agroindustrial.  “El desconocimiento es a todos los niveles. No es solamente el INTA”, expresó. “Ayer mismo, en los programas de televisión, los productores repetían lo mismo que venimos diciendo hace tiempo. Pero el tema es que tampoco nos involucramos como deberíamos: no salimos a hacer informes, a contar lo que pasa, a visibilizar los problemas. Nos quejamos entre dos o tres, pero no hablamos en serio de cómo mejorar las cosas”. Escenario preocupante González describió un escenario preocupante para los productores, que vienen arrastrando pérdidas y enfrentan una creciente presión del sector privado sin recibir respuestas concretas.  “No están bien. Y no solo por las pérdidas de este año, sino por lo que ya venían arrastrando. El productor se encuentra con que el sector privado no está dando ninguna respuesta. Todos quieren cobrar, todos amenazan desde distintos lugares, y el productor queda crucificado, mientras necesita producir y apostar”, detalló con preocupación. La tensión crece en pleno junio, advirtió, debido a que comienza una etapa clave en la negociación de alquileres de campos. “Ahora empieza el problema más grave, que es la negociación de los alquileres. Va a venir gente de afuera que otra vez va a hacer quilombo en nuestra zona. Pagan altos alquileres, después les va mal y se van de la noche a la mañana. ¿Y quiénes quedan? Los de siempre, los que están todos los años, los que siguen apostando”. Con un tono directo, González dejó en claro que la falta de compromiso del propio sector también juega un papel importante en la falta de soluciones reales.  “Están todos nerviosos, de acá y de allá, pero no hay una mirada estratégica de largo plazo. Las cadenas se empiezan a romper y todavía no vimos lo peor”. “El INTA es muy nuestro, y duele que no se lo valore”. Volviendo al tema del INTA, González remarcó su compromiso personal con la institución, dejando en claro que conoce de primera mano el valor de su trabajo y el impacto que tiene en las economías regionales. “Yo estoy convencido de las cosas que hace el INTA, al menos de lo que yo conozco”, afirmó. “Está bien que haya cosas que se deban repensar dentro de la institución para mejorar la eficiencia. Nosotros la conocimos de una forma, ha ido cambiando y queremos que sea aún más eficiente. Pero eso no quita el valor enorme que tiene”. A pesar de los cuestionamientos y recortes, González cree que no hay mala intención, sino un profundo desconocimiento por parte de quienes toman decisiones desde lejos. “No creo que lo hagan con maldad. Me da pena, porque hay un gran desconocimiento. Y nosotros en el interior eso lo sufrimos mucho”. Con un dejo de preocupación, anticipó que muchas personas ligadas al INTA quedarán fuera del sistema si la situación sigue avanzando en la dirección actual. “Lamentablemente, muchos amigos van a quedar afuera. Y eso nos obliga a empezar a mirar las cosas de otra manera”, dijo. “Porque el INTA es muy nuestro. Tiene un valor enorme para nosotros: desde el trabajo con el algodón, que es nuestro cultivo emblema, hasta la hilandería, el manejo de pasturas y muchos otros temas técnicos que están adentro”. “El productor no está acompañado y eso duele”. Mariano González propone fortalecer la red de apoyo al sector agrícola. Además, se refirió al difícil momento que atraviesan muchos productores chaqueños, no solo por lo económico, sino también por la falta de apoyo y el desgaste emocional que implica “empujar solos”. “Tenemos que reunirnos, hacer una ronda de comunicaciones, considerar y premiar a los productores que hicieron un gran esfuerzo y llegaron hasta el final, acompañar a aquellos que se sienten solos. Porque esto recién empieza y va a haber muchos problemas más”. González  apuntó…

Leer más

Ana Victoria Hupaluk: “Sin el INTA, no hay desarrollo posible”

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 20 segundosEn una carta abierta a las autoridades nacionales, la productora agropecuaria y forestal Ana Victoria Hupaluk, hizo una encendida defensa del rol que tiene el instituto nacional de tecnología agropecuaria en el desarrollo productivo del país, y sobre todo en las economías regionales: “Soy Ana Hupaluk, productora forestal y ganadera desde hace más de 30 años en el departamento Almirante Brown, provincia del Chaco. Pero además de trabajar la tierra todos los días, también tengo el orgullo de presidir la Asociación Empresaria y Forestal de Los Frentones, donde representamos a productores y productoras que apuestan por quedarse, trabajar y generar valor en su tierra”. “Conozco bien las dificultades del campo chaqueño: las distancias, el clima extremo, la falta de infraestructura. Pero también conozco la capacidad enorme que tiene esta región para producir, crecer y generar empleo, siempre que se trabaje con planificación y acompañamiento técnico”. “Y si hay una institución que siempre nos acompañó con compromiso real y conocimiento adaptado al territorio, es el INTA”. Ciencia, monte y territorio: un triángulo vital “Para quienes nos dedicamos a la producción forestal y ganadera en zonas de monte, el INTA es una herramienta estratégica. No sólo nos da asistencia técnica; nos ayuda a pensar una producción sustentable, integrada al ambiente, con mirada de futuro”. “Tal sea necesario contar que el INTA nos acompaña en: proyectos de manejo forestal sustentable; producción ganadera adaptada a zonas de monte; capacitación a jóvenes rurales; planificación de cultivos y uso responsable del suelo y en la articulación con organismos nacionales y cooperativas”. “Y hoy más que nunca, necesitamos sumar otro paso: una proyección agrícola planificada, seria, con base técnica y territorial. En Almirante Brown hay potencial para diversificar cultivos, mejorar el rendimiento y cuidar los recursos. Pero eso no se logra de forma improvisada. Hace falta un Estado presente, con ciencia pública y planificación estratégica. Y el INTA es clave en eso”. Al INTA hay que potenciarlo, no desguazarlo “Cuando escuchamos que se habla de cerrar agencias, achicar estructuras o reducir el alcance del INTA, nos preocupa como productoras y dirigentes. Porque no se trata de una oficina más: se trata del único organismo que combina ciencia, territorio y producción con presencia directa en nuestros pueblos”. “Desde Los Frentones y desde el sudoeste chaqueño, decimos con claridad y sin miedo: el INTA no se toca. Se fortalece”. Fuente. AgroPerfiles

Leer más

Es clave el manejo integrado de enfermedades en la soja

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 30 segundosLa producción de soja en la región chaqueña subhúmeda enfrenta desafíos significativos debido a las enfermedades foliares que afectan el rendimiento del cultivo. Un equipo del INTA Las Breñas detalla los puntos clave sobre las afecciones más prevalentes y las estrategias de manejo integrado que pueden implementarse para mitigar sus efectos. Gerardo Quintana —coordinador del Proyecto Cereales y Oleaginosas para Chaco y Formosa del INTA Las Breñas, Chaco— explicó que “para un manejo óptimo de la soja es importante la rotación de cultivos, el control de malezas y la fertilización para reducir el impacto de estas enfermedades, además del monitoreo y uso adecuado de fungicidas”. Las enfermedades más recurrentes en la región son: la Mancha Marrón (Septoria glicynes) y el Tizón foliar/Mancha Purpura (Cercospora Kikuchii), ambas capaces de ocasionar pérdidas significativas de rendimiento que pueden alcanzar hasta el 30 %. La región sojera del NEA está integrada por las provincias de Chaco y Formosa, el este de la provincia de Santiago del Estero y el norte de Santa Fe. En la misma, ubicada mayormente en la región del Chaco subhúmedo, se siembran casi 2 millones de hectáreas, aportando el 12 % de la producción nacional del cultivo. La relevancia de esta región como productora de soja queda evidenciada al observar el ranking de producción de soja por provincias, donde Santiago del Estero ocupa el cuarto lugar. “Ante este panorama, se recalca la importancia del manejo integrado de enfermedades, que incluye prácticas culturales específicas, control químico acorde y el monitoreo constante de los lotes. Conocer y comprender los síntomas de estas enfermedades puede ser crucial para la intervención temprana y, así, salvaguardar los rendimientos en este cultivo clave para la economía regional”, destacó Quintana. Y agregó: “Con la implementación de estas estrategias, los productores pueden no solo reducir las pérdidas, sino también optimizar la salud de sus cultivos y garantizar una producción sostenible a largo plazo. La prevención y el manejo adecuado son fundamentales para enfrentar los desafíos planteados por estas enfermedades en el contexto cambiante del clima y del mercado”. La mancha marrón se manifiesta a través de clorosis y manchas necróticas en las hojas, comenzando en la parte basal y ascendiendo con la humedad y las precipitaciones. Por su parte, el tizón foliar presenta síntomas que se caracterizan por manchas violáceas a amarronadas en foliolos y peciolos pudiendo ser similares también a la mancha marrón, pero inicia su avance desde la parte superior del cultivo. Asimismo, otras enfermedades como el Mildiu (Peronospora manshurica) y la Mancha anillada (Corynespora cassicola) han ganado prevalencia en campañas más húmedas. El Mildiu afecta principalmente la calidad de las semillas y se evidencia en manchas amarillas con características algodonosas, mientras que la mancha anillada se identifica por sus manchas necróticas circulares con un halo clorótico. Por otro lado, la presencia de la Roya asiática de la soja (Phakopsora pachyrhizi) añade otra capa de complejidad, debido a que es una enfermedad biotrófica que prospera en condiciones de humedad y puede causar severos daños si no se monitorea y controla adecuadamente. Recomendaciones para el manejo del cultivo Esta es una región donde la dinámica ambiental es diferente al resto del país, con mayor temperatura y donde los cultivos sufren una mayor frecuencia de episodios de estrés ambiental por sequías o golpes de calor. Esto incide en la dinámica de plagas, malezas y enfermedades como en la calidad de la semilla obtenida en la región. Por lo tanto, como primera recomendación Quintana señaló que “la rotación de cultivos, con incorporación de gramíneas en la rotación, ayuda a suprimir el inóculo de enfermedades, ya que el rastrojo de cultivos de diferentes especies reduce la carga inicial de patógenos”. Como así también, utilizar cultivos de servicio, aumentan el carbono en el suelo, mejorando su salud y, por ende, la productividad de los cultivos principales. Por otro lado, la fertilización y el control de malezas mejoran las condiciones nutricionales: menos competencia por recursos fortalecen los cultivos y los hacen menos susceptibles a enfermedades. Asimismo, según el investigador, “la elección de la fecha de siembra y variedad son decisiones cruciales para el desarrollo del cultivo y el manejo de enfermedades. Iniciar o finalizar el ciclo en los momentos adecuados ayuda a maximizar el rendimiento”. Por último, la calidad de semilla garantiza una buena implantación y un manejo adecuado de la densidad de siembra también contribuye a disminuir el daño por enfermedades.

Leer más

Desde Pampa Bolsa, un pequeño productor le pide a Milei por el INTA

Tiempo de lectura aprox: 45 segundosCada mañana se levanta muy temprano. Se jacta de que “nunca le esquivé al laburo en el campito, porque otra opción no tengo dice”. Soy productor, vivo en Colonia Pampa Bolsa con mi familia, del departamento  Almirante Brown. Después de toda una vida en el campo, no tengo dudas: el INTA es parte de nosotros. Si lo tocan, nos tocan a todos”, dice. Carlos Farias tiene 52 años cuenta que “en este suelo trabajé, me equivoqué, aprendí, y con mucho esfuerzo saqué adelante a mi familia. Como yo, hay muchos”, dice. Y si hay algo que aprendimos en todos estos años es que uno solo no puede. Por más voluntad que haya, el campo necesita acompañamiento. Necesita conocimiento, tecnología, información. Y eso, acá nos lo dio el INTA, cuenta. “El INTA es el ingeniero que viene en camioneta por el camino de tierra para ayudarte con una plaga. Es el técnico que te enseña a sembrar diferente para cuidar el suelo. Es el taller donde los chicos del pueblo aprenden a hacer sus primeros pasos en el campo con otra mirada. Es esa institución que, cuando nadie más aparece, está”, sostiene el productor. “Por eso, cuando escucho que quieren achicarlo, cerrarlo o debilitarlo, me duele y me enoja. Porque no es una oficina más: es parte de nuestra historia, de nuestra identidad y de nuestro futuro”, sostiene. Fuente: AgroPerfiles

Leer más

CHACO: ¿Se viene una sobreoferta de alfalfa en la región?

Tiempo de lectura aprox: 3 minutos, 11 segundosGiancarlo Langelotti, productor agropecuario de la zona de Mesón de Fierro, expresó su preocupación ante una posible sobreoferta de alfalfa que podría registrarse en los próximos meses debido al creciente interés de pequeños productores en este cultivo. “Lo que pasa es que la agricultura no está funcionando bien para los pequeños productores, los que tienen 20, 30, 40 hectáreas. Entonces, como no les alcanza, muchos están volcando sus esfuerzos a la alfalfa”, explicó Langelotti. Sin embargo, advirtió que esta tendencia podría derivar en un exceso de stock, con la consiguiente caída de precios, especialmente si no se cuenta con las herramientas necesarias para aprovechar esa producción. “En el verano se vendió casi toda la producción de rollos, que usualmente se empieza a mover en agosto. Eso marca lo complicado que viene estando el tema forrajero”, agregó. Diversificación y falta de asesoramiento. Langelotti señaló que, ante la falta de lluvias y las altas temperaturas del verano, debió tomar decisiones alternativas en su propio campo. “Lo poco que hice de soja, lo terminé tumbando y sembré alfalfa. En otro lote sembré trébol, algo que no se hace mucho en la zona. También probé con vicia para cosecha y moha. Este año coseché moha y se vendieron todos los rollos en pleno verano”, comentó. También hizo hincapié en la necesidad de fomentar una cultura de previsión en la ganadería. “El productor ganadero debería guardar parte de la ganancia en reservas como rollos, vicia, semillas o maíz. Si comprás en verano, pagás entre un 15 o 20% menos”, explicó. La zona y el desafío de organizarse. La región que comprende desde Villa Ángela hasta Pinedo y hacia el norte hasta Corzuela es, según Langelotti, una de las más aptas para la producción de alfalfa. Aunque también se cultiva en zonas como Sáenz Peña, Tres Isletas o Castelli, allí es menos frecuente. Frente al panorama actual, el productor de Mesón de Fierro consideró que una alternativa clave sería conformar cooperativas de trabajo, aunque reconoció que “muchas veces los productores no se ponen de acuerdo, y a eso se suman las trabas gubernamentales que dificultan, por ejemplo, la exportación de alfalfa”. Además,  resaltó que hay empresas que están logrando exportar, lo cual muestra que el potencial está, pero que falta organización, previsión y acompañamiento para evitar caer en ciclos de sobreoferta y precios deprimidos. “El problema no es el pez grande, somos los chicos que fallamos entre nosotros”. Giancarlo señaló que el problema de fondo no es solamente la sobreoferta, sino también la falta de organización y visión a largo plazo entre los pequeños productores. “Nosotros en el norte podríamos exportar a Paraguay, Brasil o Bolivia”, explicó Langelotti. “Los que están en Córdoba, por ejemplo, exportan a Dubái, a Emiratos Árabes y otros lugares, pero para eso se necesita volumen: no menos de 2.000 hectáreas. Y además infraestructura, porque tenés que almacenar, enfardar en mega, preparar containers… mientras tanto, esa mercadería tiene que estar parada y no se puede pudrir”. Actualmente, el pequeño productor se ve obligado a vender del campo, muchas veces hasta 300 pesos menos por rollo, simplemente para hacerse del efectivo. “Lo ideal sería poder retener esa mercadería, pero muchos no pueden, tienen que pagar el servicio de enfardado o de rollos, y algunos no tienen maquinaria propia. Entonces, largan como sea”, lamentó. El desafío de la mentalidad colectiva. Consultado sobre por qué cuesta tanto formar asociaciones o cooperativas, Langelotti fue claro:  “El productor chaqueño es muy duro. Es muy difícil cambiar esa mentalidad. El grande no se come al chico; el grande ya tiene su estructura, sus clientes, su logística. El problema somos nosotros, que muchas veces nos hacemos fallar entre nosotros mismos”. Con una mirada autocrítica, agregó: “Yo también he tenido que largar producción por menos plata. No somos los únicos. El problema es que no hay una cultura de organización. En otras provincias lo han entendido mejor: se agrupan, se fortalecen y negocian como un solo bloque”. El productor también explicó que el que logra tener su propio camión, pagar el servicio de enfardado y repartir la mercadería, logra equilibrar costos y salir ganando, pero eso requiere tiempo, visión empresarial y logística. “No es solo subirse a la maquinaria, hay que pensar estratégicamente”, indicó. Remarcó que no todo es sembrar y vender: “Si la alfalfa no está en condiciones, no sirve. Por eso también hay que tener conocimiento técnico, asesoramiento y entender bien los tiempos y calidades del cultivo”. “El cambio real va a venir con las nuevas generaciones que entiendan el trabajo colectivo”. En el cierre de la entrevista, Giancarlo Langelotti profundizó sobre la gran deuda pendiente que tiene el sector productivo chaqueño: la falta de compromiso y visión a largo plazo para organizarse en forma colectiva. Recordó que hace un tiempo una empresa privada intentó armar algo con productores, pero todo se cayó por la escasa participación. “Había que reunir a 50 personas y se presentaban 10. Eso a las empresas no les sirve. Te dejan colgado porque ven que no hay compromiso”, señaló. La urgencia del cambio cultural. Langelotti fue claro al señalar que el principal obstáculo no es técnico ni económico, sino cultural: “La gente quiere vender al toque, sacar la plata rápido, no espera. Y si hay que guardar mercadería 10 o 15 días para una exportación, no tienen paciencia. Prefieren largarla a 200 pesos más sin pensar en el largo plazo”. Finalmente, agradeció la oportunidad de contar lo que viven los productores de alfalfa:  “Es un mundo al que no le damos bolilla, pero hay muchas familias que viven de esto. No es solo forraje: es trabajo, es movimiento, es economía regional. Gracias por visibilizarlo”.

Leer más