Tiempo de lectura aprox: 6 minutos, 37 segundosEl contratista y prestador de servicios, Daniel Gardello, pone sobre la mesa qué cosas no pueden fallar en un feedlot bien armado. Además, sus apuntes sobre confección de forrajes, riego, bioenergía y su visión sobre “ocuparse” en vez de “preocuparse”. Los pronósticos son todos coincidentes: se viene El Niño con una intensidad inédita, lo que significa a priori un año con más lluvias de lo habitual. En el campo lo saben y ya se preparaon para eso: saben que se vendrán días con lotes y caminos complicados, tránsito difícil, acortamiento en las ventanas de ingreso de maquinaria, amenazas de enfermedades, días de reniegue porque no pueden sacar la cosecha del campo, y demás. En este contexto, pensando en ganadería, hay un lugar que siempre sufre los excesos de agua: el feedlot. Los corrales son sensibles a altos volúmenes hídricos, combinado con el pisoteo de los animales. Sin embargo, es algo que se puede prevenir o mejorar desde el diseño del corral. RECOMENDACIONES PARA EL FEEDLOT EN UN AÑO “NIÑO” “En años húmedos se potencian los problemas en corrales que están mal hechos y no se puede hacer mantenimiento preventivo o no tienen buena pendiente, se empieza a acumular bosta y barro, lo que sumado al pisoteo de los animales genera roturas de corrales y malestar en los animales, con el consiguiente impacto en mermas productivas”, rememora Daniel Gardello, quien hace tres décadas trabaja en el picado de forrajes, en 1999 fundó ForCeres, y se largó como contratista de picado con una pequeña máquina de 4 surcos y una camioneta. Hoy, ha escalado y diversificado los servicios que presta que van desde la confección de forrajes para tambos y feedlots, el diseño de feedlots llave en mano, pasando por el asesoramiento en el diseño y construcción de piletas de tratamiento de efluentes, la fertilización orgánica con estiércol líquido y sólido; hasta el movimiento de suelos, el análisis y provisión de estructura para generar energía solar y el análisis de factibilidad y recomendaciones técnicas para la venta de equipos de riego. “El picado y armado de rollos de alfalfa te da trabajo 6 u 8 meses del año, pero después vos tenés que mantener toda una estructura casi parada el resto del año. Con la diversificación de servicios, en cambio, logramos tener volumen todo el año y también, si alguna actividad viene mal, nos apalancamos en otra”, resumió. Pero volviendo al tema exceso de agua y diseño de corrales, Gardello, que tiene base en Tandil, contó que también hacen correcciones de errores de diseño. “Lo que se ve habitualmente en el diseño de corrales de feedlot es que minimizan la importancia de la pendiente, algunos prefieren tener más metros cuadrados por animal y se hacen corrales de mucha profundidad, muy largos, con poca pendiente y en años lluviosos termina quedando destruido en pocos meses”, advirtió. ¿Se está a tiempo para corregir un corral mal diseñado? “A veces sí, pero hay lugares en los que no hay posibilidad de vaciar corrales por la carga continua, no obstante, nosotros analizamos el problema y buscamos darle al cliente una solución sobre lo que está construido, y mejorar mucho la situación inicial”, explicó Gardello. ¿QUÉ DEBE TENER UN CORRAL IDEAL? Entonces, ¿en qué no se puede fallar cuando uno piensa en el diseño de un corral para engorde vacuno? “La ubicación es importante, que sea operativamente cómodo, de bajo costo de mantenimiento y operativo, que pueda mantenerse con poco personal, pero hay algo que es fundamental que, si está bien hecho derrama sobre todos los beneficios que es la pendiente óptima para que los corrales y los caminos por donde pasa el mixer saquen bien el agua”, enfatizó Gardello. Y añadió: “Si los corrales drenan el agua a los canales sedimentadores, se descomprime la carga de bosta de los corrales y esto facilita y alivianar la operatoria de mantenimiento del feedlot; es decir, la lluvia misma, con su intensidad, te empieza a jugar a favor, porque gran parte de la bosta drena con las lluvias a esos canales”, explicó el contratista. Entonces, tener una buena pendiente no solamente genera que se sequen rápido los corrales y que el animal tenga bienestar, sino que hace parte del trabajo de movimiento de la bosta fuera del corral. La consulta siguiente es: ¿cuál es la dimensión ideal para un corral de engorde? “Una medida muy utilizada y pedida, aunque depende de la zona donde se construya el corral, es de 50 metros de frente de comedero por 60 metros de profundidad, lo cual te permite darle una buena carga, conservando el bienestar animal, y con 15 metros cuadrados por animal (3000 metros cuadrados) podés meter 200 animales, es decir, 4 animales por metro de comedero”, relató Gardello. Con esas medidas se puede dar una buena pendiente. “Si te vas a corrales de 80-100 metros como piden algunos clientes, ahí, para lograr una buena pendiente tenés que hacer un movimiento de suelo casi inviable por los costos”, continuó Gardello. Al respecto, aseguró haber visto en su trayectoria “diseños que no han tenido en cuenta lo que se pierde en conversión de alimento en carne por tener a los animales sin confort para acceder a la comida, porque algunos corrales se hacen a gusto del alambrador, por recomendación del veterinario o a según lo que dice el dueño del campo, pero no de manera profesional, así pasa que el agua se acumula en la parte más baja e inundable del corral”, apuntó Gardello. “Hemos llegado a tener que raspar dos metros de profundidad para llegar a lo firme de tan estropeados que estaban esos corrales”, completó. Para sitios donde no puede llegar un camión mezclador, Gardello ofrece también a sus clientes la posibilidad de trabajar con placas de hormigón transportables que, además, aceleran los tiempos porque una vez que está preparado el terreno, se puede armar un corral y medio por día. Eso sí: las placas son de un metro por 3,50 con 14 centímetros de espesor, hechas con un hormigón con alto porcentaje de cemento, cada una pesa 1.300 kilos y eso encarece el flete de larga distancia. Para tener en cuenta,…