CHACO: Melilotus “es una alternativa que el productor del norte debería incorporarla”

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El ingeniero agrónomo Hugo Kolaszinsky, productor de Juan José Castelli y delegado del Ministerio de Producción del Chaco, analizó el presente y las perspectivas de la actividad agropecuaria en el norte provincial. Durante una entrevista con Agroperfiles Radio, destacó los beneficios que observa en la utilización de Melilotus para recuperar suelos degradados.

Al ser consultado sobre los beneficios económicos de la resiembra natural de Melilotus, el ingeniero aseguró que la experiencia en sus campos ha sido altamente positiva y que los resultados comenzaron a evidenciarse luego de cinco o seis campañas de trabajo continuo.

Según explicó, el esquema consiste en rotar Melilotus con cultivos anuales, buscando siempre conservar la humedad del perfil. “Es un cultivo de servicio que los primeros días de octubre hay que sacarlo, esté como esté, y matarlo. De ahí tenemos octubre, noviembre, diciembre y va sí o sí una siembra en enero. Tenemos más de 100 días para acumular agua”, señaló.

MEJORA LA ESTRUCTURA DE LOS SUELOS

Kolaszinsky destacó especialmente la capacidad del Melilotus para mejorar la estructura física del suelo. “Yo probé con otros cultivos para ver si rompo lo que es piso de arado y no lo logré, ni con sorgo, ni con trigo, ni con ningún otro cultivo. Sí lo pude lograr con Melilotus”, afirmó.

Si bien reconoció las ventajas de otros cultivos de servicio como la vicia, por su aporte de nitrógeno y control de malezas, remarcó que no alcanzan el mismo efecto sobre las capas compactadas del suelo.

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Además, sostuvo que presentan mayores dificultades de implantación en sectores de loma y media loma. Como ejemplo, mencionó un lote de 75 hectáreas donde este año la resiembra natural logró una cobertura prácticamente total. “Te puedo asegurar que 73 hectáreas están cubiertas totalmente con una resiembra natural”, indicó.

LA INFILTRACION DE AGUA

El productor también resaltó los cambios observados en la infiltración del agua. Recordó que en un lote de 100 hectáreas, hace cinco años, una lluvia de 80 milímetros provocaba anegamientos en entre 25 y 30 hectáreas debido a la presencia de un piso de arado y una estructura muy compactada. “No te permite la infiltración, el agua se escurre y se va a los bajos. No aprovechamos el agua de lluvia”, explicó.

En ese sentido, sostuvo que el Melilotus permitió revertir esa situación. “Con este cultivo, más allá de todos los beneficios, lográs la infiltración. El agua que cae, queda”, aseguró.

Entre los resultados productivos, destacó que durante la última campaña obtuvieron rendimientos promedio de 4.500 kilos por hectárea de algodón sobre lotes que habían tenido trébol, mientras que en años anteriores las zonas de loma apenas alcanzaban los 500 kilos por hectárea o directamente no producían. “Este año unificamos el lote. Si bien tuvimos buenas condiciones, también hay que recalcarlo porque van a decir que en años buenos todos somos buenos. Pero en años secos también lo tengo probado”, afirmó.

Como ejemplo, mencionó campañas en las que se lograron entre 700 y 800 kilos de soja por hectárea en lotes con trébol, mientras que en aquellos donde no estuvo presente el cultivo de servicio “prácticamente no entró la máquina”.

LABRANZAS MECANICAS

Cuestionó la efectividad de algunas labores mecánicas destinadas a descompactar los suelos. “Todo lo que sean labores mecánicas, como subsolador y otras herramientas que se usan para romper abajo, prácticamente a mí no me termina de convencer. Pasan dos o tres lluvias, se reacomodan las partículas del suelo y vuelve a estar lo mismo”, expresó.

Para Kolaszinsky, la falta de cobertura en los sectores de loma y media loma termina afectando directamente la productividad. “Eso te quita hectáreas, te quita rendimiento y te baja el promedio del lote”, concluyó.

El especialista señaló que una de las claves para impulsar la adopción del Melilotus es comenzar con superficies reducidas, especialmente entre los pequeños productores. Desde su trabajo en el Ministerio de Producción, aseguró que suele recomendar ensayos en una parte del establecimiento para que cada productor pueda evaluar los resultados por sí mismo. “Si tenés 80 o 100 hectáreas, probar con 20 haciendo la rotación con Melilotus. Sí o sí hay que dejarlo, no te permite hacer un cultivo temprano, sí o sí tenés que irte a una siembra de enero, ya sea maíz o soja”, explicó.

UNA HERRAMIENTA EFECTIVA

A su entender, esta es una de las herramientas más efectivas para recuperar lotes con décadas de agricultura continua y manejo convencional. “Es la única forma que yo veo en lotes de 40 o 50 años con monocultivo, donde siempre se usó arado o disco, o se hizo siembra convencional, que la forma más rápida de recuperar esos campos es haciendo el trébol”, sostuvo.

El ingeniero destacó que, con apenas dos años de buena implantación, ya es posible observar mejoras significativas en la estructura del suelo. “Lográs romper y estructurar el suelo a un beneficio que no lo tengo medido cuánto tiempo va a aguantar, porque hay lotes que después de cuatro o cinco años vuelven al algodón de vuelta y hay que ver qué pasa en el futuro. Pero en lo inmediato se ven los resultados”, afirmó.

BENEFICIOS COMPROBABLES

Entre los cambios más notorios, volvió a mencionar la mejora en la infiltración del agua. “Ya lo tengo probado en lotes chacreados donde llovían 100 milímetros y, en vez de infiltrarse, el agua se iba a los bajos. No aprovechábamos el agua de las precipitaciones. Con esto realmente es un colador lo que hace el trébol cuando se implanta bien y aprovechamos prácticamente el 80% de una precipitación de grandes volúmenes”, aseguró.

Respecto de la adopción de esta práctica en la región, consideró que el proceso avanza gradualmente y que cada vez más productores incorporan esquemas de rotación agrícola-ganadera. “Mucha gente hace rotación de campos agrícolas con ganadería, que es espectacular”, señaló.

En ese sentido, destacó también el potencial forrajero del Melilotus dentro de los sistemas ganaderos. Explicó que en sus campos el trébol se aprovecha mediante pastoreo durante el invierno y principios de la primavera, permitiendo luego la recuperación de las pasturas estivales. “Después el trébol se lo comen en septiembre u octubre y la grama viene, y te puedo asegurar que con una receptividad una vez y media mayor a la que veníamos teniendo en años anteriores”, indicó.

ABARCAN SISTEMAS PRODUCTIVOS

Además, sostuvo que los beneficios alcanzan a distintos sistemas productivos. “No solo en grama, en todo. Sobre un sorgo picado hacer un Melilotus y recuperar lo que se llevó el picado. Tiene mucho beneficio, es una leguminosa muy buena, tanto en ganadería como en agricultura, y se está implementando cada vez más”, afirmó.

Igualmente, remarcó que la rentabilidad también mejora cuando se prioriza la conservación del suelo por sobre la expansión de la superficie sembrada. “Siempre le digo al productor: compará. Tenés 20 hectáreas y sacás un promedio de 3.000 kilos en años buenos, y después terminás sembrando 70 hectáreas en suelos totalmente degradados y sacás 1.000 kilos. No tenés rentabilidad, tenés pérdidas aseguradas”, advirtió.

Para Kolaszinsky, producir sobre menos superficie pero con una adecuada rotación y manejo sustentable termina generando mejores resultados económicos. “Sembrar menos pero hacerlo bien, con rotación y cuidando el suelo. Aparte te ahorrás una o dos aplicaciones de herbicidas seguro. Ahí ya se ven los resultados y la rentabilidad”, concluyó.

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