Desde Filadelfia, Paraguay: una mirada al modelo productivo del Chaco paraguayo.

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 12 segundosEl ingeniero agrónomo y asesor privado Martín Gonzalo Canteros, compartió con Agroperfiles su experiencia en la región chaqueña del Paraguay, donde la producción agropecuaria crece con fuerza, sostenida por el cooperativismo, la captación de agua y una cultura productivista que contrasta con la realidad argentina. SIMILITUDES Y DIFERENCIAS CON EL NORTE ARGENTINO. Canteros, brindó un detallado panorama de la realidad agroproductiva del Chaco paraguayo. “Esta es la misma región chaqueña dijo, compartimos cultivos con el Chaco y Santiago del Estero: soja, maíz, sorgo, maní y especialmente sésamo, que se hace todos los años”. Para la campaña de invierno, destacó la presencia del cártamo y el trigo, con el objetivo de mantener cobertura en los suelos. “El cártamo es un cultivo que se hace siempre que hay humedad en el terreno, y ahora hay de sobra”, remarcó. UNA CAMPAÑA COMPLICADA, PERO CON RECUPERACIÓN. Tal como ocurrió en el norte argentino, los primeros meses del año fueron difíciles: “Enero y febrero fueron muy duros; después de fines de febrero empezó a llover. Los lotes que sobrevivieron están bien, pero muchos se perdieron”. EL VALOR ESTRATÉGICO DE LA CAPTACIÓN DE AGUA. Uno de los aspectos más destacados por Canteros es la cultura de captación de agua en la región. “El invierno acá tampoco llueve. Tener un sistema de captación de agua es una condición de vida: sin agua, nadie vive, y sin captación, nadie vive del campo”, aseguró. Las grandes industrias, como frigoríficos y lácteas, tienen sistemas propios de almacenamiento de agua. “Son inversiones grandes, pero necesarias”, señaló. INFRAESTRUCTURA: ESTADO Y COOPERATIVAS, CON ROLES DIFERENCIADOS. El Estado paraguayo ha avanzado con obras importantes, como el acueducto que lleva agua desde el río Paraguay y la Ruta Bioceánica, que si bien presenta demoras, está en marcha. Sin embargo, los caminos rurales están a cargo de tres grandes cooperativas que trabajan en conjunto. “Lo que manejan las cooperativas está excelente; lo del Estado, depende de cuándo pasa la máquina”, comentó. COOPERATIVISMO, RELIGIÓN Y DESARROLLO PRODUCTIVO. Uno de los pilares del modelo paraguayo es el cooperativismo, enraizado desde los inicios de las colonias menonitas. “Llevan 90 años unidos y la religión también es un factor de cohesión muy fuerte”, explicó. Las cooperativas no solo han crecido, sino que invierten constantemente y suman cada vez más socios. Un dato relevante: las tres cooperativas principales son socias en un centro común de acopio de granos, y también hay una desmotadora nueva, de gran tamaño. UN ENTORNO QUE ATRAE INVERSIONES Y ESTIMULA EL CRECIMIENTO INMOBILIARIO. El desarrollo agropecuario viene acompañado de un crecimiento en el sector inmobiliario. “Cuando la agricultura comienza a moverse, se elevan los precios de los campos. Los alquileres todavía no son altos, pero todo se va acomodando”, analizó Canteros. A diferencia de otras regiones donde el sistema de arrendamiento explotó rápidamente, aquí el proceso es más lento. “Un año es muy bueno, el otro muy malo. El día que se estabilice la producción, va a cambiar todo”, sostuvo. CULTURA PRODUCTIVISTA Y UNA POLÍTICA AUSENTE, PERO NO OBSTRUCTIVA. Consultado sobre la relación entre productores y política, Canteros trazó un contraste con la realidad argentina: “Acá no se habla de política. La gente se junta a tomar un café o un asado y se habla de producción, de créditos, de sistemas de riego. Nadie se queja de los políticos ni espera nada de ellos”. “No es que te dan algo, pero tampoco te piden, agregó. Te dejan trabajar. No hay impuestos asfixiantes, ni trabas burocráticas. Todos pagan lo que deben, pero no hay un discurso permanente contra el Estado”. UN MODELO QUE CRECE A SU RITMO. Finalmente, Canteros destacó que si bien el clima sigue siendo un desafío con veranos calurosos e inviernos ultra secos, el potencial de crecimiento es enorme. “A más años de agricultura, más estabilidad en los suelos y en los sistemas de producción”, concluyó.

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En medio de la “guerra” comercial, las exportaciones de carne son récord a EEUU, pero caen a China

Tiempo de lectura aprox: 4 minutos, 27 segundosCon un nuevo escenario comercial global impuesto por el conflicto entre Estados Unidos y China, el complejo exportador de carnes y cueros argentino cambia la mirada y se ubica en un lugar estratégico en el que suma expectativas. En función de analizar el desempeño exportador de Argentina en el complejo de carne y cueros bovinos, es fundamental confluir en el contexto internacional y el creciente ruido que se generó en los mercados a partir del conflicto comercial entre Estados Unidos y China. Es que a partir de los anuncios de suba de aranceles realizados por el presidente norteamericano Donald Trump, los especialistas del mercado internacional ponen su mirada con especial énfasis en los roles que toman ambos países en los despachos argentinos de este complejo. Un caso es el de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que elaboró un informe específico al respecto, porque considera que resulta relevante conocer qué tipo de productos exporta la Argentina dentro del complejo de carne y cueros bovinos. Por ese motivo, tomó como referencia el porcentaje sobre el valor FOB exportado de cada producto en el año 2024. Y luego profundizó en un análisis que revela datos clave en medio de la disputa entre los dos gigantes de la economía mundial: mientras los envíos de carne a Estados Unidos están siendo récord, los despachos a China, principal socio de los frigoríficos nacionales, vienen cayendo fuerte.  LAS EXPORTACIONES DE CARNE DE ARGENTINA “En 2024, las exportaciones del complejo totalizaron US$ 3.672 millones, consolidando al complejo Carnes y cueros bovinos como el sexto complejo exportador más importante del país. De este importe, el 81% es explicado por exportaciones de carne en diversos formatos”, menciona el análisis elaborado por los especialistas Guido D’Angelo, Franco Ramseyer y Emilce Terré. Según el informe, el producto que alcanzó un mayor valor exportado fue la carne bovina deshuesada y congelada, la cual representó el 48% del total, alcanzando US$ 1.798 M. En segundo lugar, se ubicó la carne deshuesada fresca o refrigerada, cubriendo el 25% del total con un monto de US$ 937 M. A continuación, se encontraron las exportaciones de cueros y productos vacunos que, con un valor de US$ 383 M representaron el 10,2%. Los productos que siguieron en orden de importancia fueron la carne congelada sin deshuesar (7,6%), las harinas, polvos, pellets de carne y despojos (3,1%), el sebo bovino (2,2%), otras partes de bovinos y carnes frescas sin deshuesar (2,0%), las preparaciones, conservas y embutidos (1,6%) y, por último, los artículos de cuero (0,4%), que incluyen bolsos, calzados, accesorios, artículos de talabartería, entre otros. LA CARNE, CON UN CAMBIO DE DESTINOS En cuanto a los destinos de las exportaciones, se observa que el primer puesto del año 2024 lo ocupó China, que acaparó el 49,1% de los despachos, excluyendo desde ya el secreto estadístico. En segundo lugar, se encontró Israel con el 7,8% y, en tercer puesto, se ubicó Estados Unidos, responsable del 7,5% de las divisas que ingresan a Argentina por exportaciones del complejo carne y cueros bovinos. Este tercer puesto del podio es un dato para tener en cuenta en medio de las crecientes tensiones comerciales entre los Estados Unidos y el resto de los países. Un cierre de este mercado implicaría una pérdida de alrededor de US$ 260 millones para Argentina en materia de exportaciones de productos bovinos, tomando los datos de exportaciones de 2024. Actualmente, Argentina cuenta con una cuota de 20.000 toneladas de cortes vacunos sin hueso, tanto frescos como congelados, para exportar a Estados Unidos con un arancel preferencial de apenas 40 US$ por tonelada (aproximadamente equivaldría al 0,5%, en relación con el precio promedio al que se exportó en 2024). Por fuera de la cuota se paga un 26,4% de aranceles. Consecuentemente, sería positivo poder mantener o incluso ampliar esta cuota con preferencia arancelaria, y muy perjudicial una reducción o quita de la misma. EL RUMBO NORTEAMERICANO Haciendo un poco de historia, las exportaciones del complejo carnes y cueros bovinos alcanzaron en el año 2006 un valor cercano a los US$ 286 millones. En aquel entonces no se exportaba carne vacuna a Estados Unidos, sino que las exportaciones eran principalmente de cuero y de preparaciones, conservas y despojos. Desde esa fecha, los despachos disminuyeron progresivamente en la década siguiente, a partir de la introducción de los Registros de Operaciones de Exportación (ROE), de limitaciones al comercio exterior a partir de la introducción de cupos -lo que tuvo un efecto perjudicial sobre toda la cadena ganadera- y, en el caso particular del cuero, influyó también la caída de la demanda tras la crisis de las subprime en 2008. “La caída de exportaciones a Estados Unidos encontró su piso en 2019, cuando el valor registró los US$ 46 millones. Desde 2019, sin embargo, Argentina volvió a exportar carne a Estados Unidos luego de 17 años de haber tenido el acceso cerrado en ese mercado”, dicen los analistas. Esto fue posible gracias a que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) consideró que nuestra carne tenía un nivel apropiado de protección sanitaria, lo que posibilitó que el valor de las exportaciones volviese a un sendero creciente, hasta alcanzar los US$ 262 millones en 2024, un máximo de 18 años. En cuanto a su participación en el total de exportaciones, Estados Unidos había perdido terreno entre 2002 y 2019, pasando del 22% al 1%, como resultado del menor volumen despachado de cueros bovinos y de la pérdida de participación relativa frente a otros destinos, con predominancia de China, cuyas compras de nuestros productos del complejo carne y cueros crecieron enormemente durante el mismo período. Con la reapertura de las exportaciones de carne bovina, la importancia de Estados Unidos aumentó en los últimos años, hasta alcanzar un 7,5% del total exportado en carnes y cueros en 2024. LAS EXPORTACIONES DE CARNE EN 2025 Ahora, los datos al primer trimestre consolidan esta tendencia: el valor exportado por Argentina en el complejo de carne y cueros bovinos suma US$ 883 millones, un 3,7% por debajo del mismo período del año previo, pero un 2,1% por encima del promedio de los últimos cinco años. De este total, el 12% tiene como destino a Estados…

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