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Cesar Obregón, becario de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la UNNE, estudia los pequeños animales que viven entre las plantas acuáticas de las lagunas correntinas para determinar si su presencia, ausencia o composición permite identificar el deterioro producido por efluentes domésticos, industriales y el avance urbano sobre los humedales.
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Bajo la dirección de la doctora Luciana Gallardo, una investigadora del CECOAL-UNNE trabaja con muestras de seis lagunas de la provincia para desarrollar indicadores biológicos que permitan evaluar la integridad biológica de los humedales de la región.
Una comunidad de organismos, que no son visibles a simple vista, pero son un registro del estado en el que se encuentran las aguas de las lagunas de la provincia de Corrientes. Se trata de invertebrados acuáticos de tamaño mayor a un milímetro: larvas de insectos, gusanos, caracoles y otros animales sin columna vertebral que viven asociados a la vegetación acuática presente en las lagunas de nuestra región.
Gracias a una Beca de Estímulo a la Investigación de Tipo I de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE, un becario estudia estos invertebrados con el objetivo de desarrollar herramientas que permitan saber, con rapidez y bajo costo, si una laguna está contaminada o se encuentra en buen estado.
El licenciado en Ciencias Biológicas Cesar Obregón lleva adelante esta investigación bajo la dirección de la doctora Luciana Irene Gallardo, del Centro de
Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL), el trabajo apunta a generar información que hoy no existe en la región: una forma de medir la salud de las lagunas de Corrientes a partir de los organismos que viven asociados a las plantas acuáticas.
Hasta el momento, los procedimientos disponibles para determinar si un cuerpo de agua está contaminado consisten principalmente en medir la presencia de ciertas sustancias en el agua. Pero ese tipo de análisis solo da una fotografía del momento. Los animales pequeños que viven en el agua, en cambio, acumulan en su composición y en su comportamiento la historia de las condiciones del lugar durante semanas o meses. Por eso, desde los años noventa, organismos internacionales de referencia en calidad del agua comenzaron a incorporar procedimientos basados en estos seres vivos como parte de sus estándares de evaluación.
Lo que el licenciado Obregón busca construir es un conjunto de medidas concretas, basadas en la cantidad, variedad y tipos de alimentación de estos animales, que permitan comparar lagunas en buen estado con lagunas afectadas por la presencia humana, y así detectar deterioro o recuperación ambiental.
Medidas y Cambios de propiedades. La investigación tiene cuatro objetivos centrales. El primero es calcular distintas medidas de la comunidad de invertebrados acuáticos que viven asociados a las plantas acuáticas con diferentes formas de vida —flotantes libres, sumergidas o arraigadas de hojas flotantes— tanto en lagunas naturales como en lagunas afectadas por la urbanización.
El segundo objetivo es analizar de qué manera los cambios en las propiedades físicas y químicas del agua —como su temperatura, transparencia, acidez o el nivel de nutrientes— afectan a esas comunidades de animales. El tercero objetivo, es determinar qué tipo de planta acuática alberga mayor variedad y cantidad de estos organismos. Finalmente el becario identificará los hábitos de alimentación de los animales más frecuentes y para clasificarlos según lo que comen: si se alimentan de algas, de restos vegetales, de otros animales, etcétera.
Proposiciones a confirmar o descartar. Para orientar el trabajo, Obregón parte de cuatro proposiciones que la investigación deberá confirmar o descartar.
La primera sostiene que en las lagunas más afectadas por la actividad urbana, los invertebrados acuáticos que son sensibles a la contaminación disminuyen en cantidad y variedad, mientras que aquellos que toleran condiciones deterioradas —como ciertos tipos de larvas de mosquito— aumentan.
La segunda afirma que esos cambios en la composición de la comunidad animal se deben a que las especies más exigentes en cuanto a calidad del agua desaparecen, y las más resistentes proliferan en su lugar.
La tercera propone que determinadas alteraciones en las propiedades del agua —como el aumento de la cantidad de nutrientes o la disminución del oxígeno disuelto— generan una reducción tanto en la cantidad total de organismos como en la diversidad de grupos.
La cuarta hipótesis que deberá ser confirmada, establece que la proporción entre los distintos grupos de animales según su forma de alimentarse difiere entre las lagunas naturales y las afectadas por la urbanización. Es decir, que la contaminación no solo afecta a la cantidad de invertebrados, sino también los grupos que predominan según lo que comen.
Escenario del Trabajo. El área de estudio abarca el noroeste y el centro-oeste de la provincia de Corrientes, donde se concentra un sistema de humedales de escala regional. Los ambientes seleccionados pertenecen a dos grandes sistemas: uno de aproximadamente 8.600 kilómetros cuadrados y otro de más de 35.000 kilómetros cuadrados.
El investigador trabaja con seis lagunas en total. Cuatro de ellas están bajo la influencia de actividades urbanas: una recibe los desechos de una industria textil sin ningún tratamiento previo; otra tiene barrios privados y un balneario en sus márgenes; una tercera recibió durante años los efluentes domésticos de barrios cercanos; y la cuarta forma parte de una cuenca donde las lagunas están parcialmente conectadas entre sí. Las dos lagunas restantes, ubicadas en la Reserva Natural Iberá, sirven como punto de referencia por encontrarse en condiciones naturales con escasa influencia antrópica.
Para el estudio se utilizan muestras de invertebrados que ya fueron recolectadas entre 2022 y 2025 durante períodos de menor lluvia, en distintas épocas del año. Estas muestras se obtuvieron con una red de recolección de malla fina y se conservan en el laboratorio del CECOAL. Además, se realizarán nuevas recolecciones durante períodos con más lluvia, para comparar ambas situaciones.
El trabajo incluye también el análisis de las propiedades físicas y químicas del agua —como la transparencia, el nivel de oxígeno, la acidez y la cantidad de sustancias como el nitrógeno y el fósforo— en cada una de las lagunas estudiadas.
Herramienta de diagnóstico. Los resultados de esta investigación apuntan a tener impacto en varios planos. En el científico, se prevé la publicación de trabajos que amplíen el conocimiento sobre cómo los cuerpos de agua de la región responden a la contaminación, con información que puede resultar de utilidad para investigadores de otras zonas con características similares.
En el plano de la gestión pública y el monitoreo ambiental, el trabajo busca construir una herramienta de diagnóstico que permita evaluar el estado de una laguna de forma rápida y con menores recursos que los métodos convencionales. Esta herramienta podría aplicarse en distintos ambientes acuáticos de la región y de otras zonas con condiciones parecidas.
En el plano educativo y comunitario, se planea producir materiales de difusión para distintos ámbitos —escolares y no escolares— y organizar charlas y talleres en los que se muestren, con ejemplos concretos, las diferencias entre los organismos de una laguna limpia y los de una laguna contaminada. También está prevista la elaboración de una guía de estos animales acuáticos como indicadores del estado de los humedales urbanos de la región.


Con información de unnemedios


