CORRIENTES: Picudo rojo de las palmeras: El plan de contingencia es una herramienta central para evitar su dispersión
Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 43 segundosUn taller regional de especialistas discutieron las acciones coordinadas para responder rápida y efectivamente ante posible presencia de la plaga. En el marco de un taller regional interinstitucional, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) explicó a los participantes cómo se implementa el plan de contingencia establecido por su Resolución N° 133/2026, herramienta clave para actuar de manera rápida, coordinada y efectiva ante la detección del picudo rojo de las palmeras. La actividad se llevó a cabo en el Parque Nacional Mburucuyá, en Corrientes, con la organización conjunta del SENASA; la Administración de Parques Nacionales (APN); el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA); el Gobierno provincial y la municipalidad de Mburucuyá. El encuentro reunió a organismos técnicos, autoridades y actores vinculados al manejo de palmeras, y puso el foco en la implementación del plan en territorio. Implementación del plan de contingencia El plan de contingencia (PC) específico para picudo rojo de las palmeras, se activa tras la confirmación oficial de la presencia de la plaga. Su principal objetivo es la contención y el control de la misma, y para lograrlo contempla una serie de acciones inmediatas, como la definición de la estrategia de intervención y la delimitación de áreas, teniendo presente las distintas situaciones territoriales sobre las que ocurre la incursión de la plaga. En este sentido, se establece un área infestada —de hasta un kilómetro de radio desde el punto de detección— y un área bajo plan de contingencia, que se extiende hasta los diez kilómetros de radio, superficie definida en la que se aplicarán las distintas medidas fitosanitarias, diferenciadas según el nivel de riesgo. Entre las principales acciones del plan de contingencia se destaca el control de la plaga, la inmovilización de material vegetal que pudiera dispersar distintos estadios del insecto, el control del movimiento bioseguro de plantas o sus partes afectadas y de maquinarias. A su vez, se refuerza la vigilancia mediante inspecciones sistemáticas para detectar de forma temprana nuevos focos en el área de implementación del plan. El abordaje incluye un esquema de control integrado, basado en la eliminación mecánica de las palmeras afectadas —ya que no son recomendables los tratamientos curativos para las palmeras afectadas— junto con la aplicación de tratamientos químicos específicos contra el insecto. En paralelo, se implementan estrictas medidas de bioseguridad para el manejo y la disposición final del material vegetal afectado, con el objetivo de evitar la dispersión del insecto. Asimismo, el plan prevé la articulación entre organismos nacionales, provinciales, municipales y el sector privado, promoviendo una respuesta coordinada. La estrategia se sostiene con un período mínimo de tres años de vigilancia sin detecciones, a fin de asegurar la erradicación y prevenir su reintroducción. De esta manera, el taller permitió fortalecer capacidades y unificar criterios de intervención, concientizar sobre los distintos roles y responsabilidades de las instituciones, imprescindible para la correcta implementación del plan de contingencia ante una eventual incursión del picudo rojo.


