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Frente a los daños que la fauna puede provocar en cultivos y silo bolsas, una tecnología de origen suizo propone una alternativa de control preventivo y no letal. La herramienta genera una “barrera virtual” que busca que jabalíes, peludos y otras especies eviten la zona tratada, sin intoxicarlos, capturarlos ni afectar a la fauna o al ambiente. Una experiencia realizada en la zona de Necochea permitió mantener durante más de 140 días los silo bolsas sin ataques registrados.
Los daños provocados por la fauna silvestre representan un problema cada vez más presente para productores de distintas regiones del país. El avance y la presencia de jabalíes, así como la acción de animales cavadores como el peludo, pueden generar pérdidas tanto en los cultivos como durante el almacenamiento de los granos.
En un lote, una piara de jabalíes puede ingresar y provocar daños sobre plantas y suelo en poco tiempo. En los sectores de almacenamiento, en tanto, los peludos pueden perforar el plástico de los silo bolsas y comprometer la conservación del grano. Son problemas que muchas veces obligan al productor a recurrir a distintas estrategias de control, generalmente cuando el daño ya comenzó.
Frente a este escenario, Penergetic propone cambiar el enfoque: anticiparse al ingreso de los animales y generar una zona que estos prefieran evitar, sin eliminarlos ni provocarles daño.
La propuesta adquiere especial interés porque plantea una forma de control que, según sus desarrolladores, no afecta a la fauna local, silvestre o introducida, y busca compatibilizar la protección de la producción con el cuidado del ambiente.

Una “barrera virtual” para la fauna
Penergetic es una tecnología de origen suizo utilizada en distintas aplicaciones agropecuarias. Dentro de su línea destinada al manejo de fauna cuenta con productos específicos como Penergetic b WV, orientado principalmente a jabalíes y ciervos, y Penergetic b ZV, destinado a pequeños mamíferos y animales cavadores.
De acuerdo con la información técnica de la compañía, el sistema trabaja mediante frecuencias vibracionales o electromagnéticas específicas transferidas a un material portador. Al aplicarse sobre el terreno, busca generar una zona que el animal perciba como desagradable o de peligro y que, por lo tanto, tienda a evitar.
La propuesta no utiliza venenos ni barreras físicas. Los productos son presentados como naturales, inodoros y no tóxicos para personas y animales.

Del silo bolsa al lote
Una de las aplicaciones que despierta mayor interés es justamente la protección de los silo bolsas.
La estrategia consiste en generar una zona tratada alrededor del sector de almacenamiento para que el animal encuentre esa barrera antes de llegar al plástico. Para el peludo se utiliza Penergetic b ZV, mientras que frente a la presencia de jabalíes se incorpora Penergetic b WV en un perímetro más amplio.
La tecnología apunta así a trabajar de manera preventiva, protegiendo el área antes del ingreso de los animales y evitando que el productor tenga que esperar a que aparezcan las primeras roturas para intervenir.
La aplicación se realiza mediante una dilución en agua que funciona como vehículo y puede hacerse con mochila, pulverizadora, mosquito o dron, dependiendo de la superficie.

También puede utilizarse en cultivos
El mismo concepto puede trasladarse a lotes agrícolas y pasturas.
En lugar de tratar necesariamente toda la superficie, se puede trabajar sobre una franja perimetral, buscando que el animal encuentre la zona tratada antes de ingresar al cultivo.
En el caso del jabalí, esta alternativa adquiere especial interés por su capacidad de desplazamiento y por los daños que puede provocar sobre cultivos de maíz, trigo, sorgo, soja y otros recursos productivos.

Una experiencia concreta en Necochea
Una de las aplicaciones comerciales realizadas en Argentina tuvo lugar en la zona de Necochea. Allí, Penergetic se aplicó preventivamente al momento de instalar los silo bolsas, en un establecimiento ubicado en una zona con presencia de peludos. Desde la aplicación, los silo bolsas permanecieron más de 140 días sin ataques registrados.
El caso muestra especialmente el valor del enfoque preventivo: generar la protección antes de que ocurra el daño.
La estrategia plantea una lógica diferente frente a un problema que muchas veces se aborda cuando las pérdidas ya se produjeron. En lugar de esperar la rotura del silo bolsa o el ingreso de una piara al cultivo, se busca crear previamente una zona que desaliente el avance de los animales.

Antecedentes fuera de Argentina
Penergetic no es una tecnología desarrollada recientemente para el mercado argentino. La empresa señala aplicaciones en distintos países de Europa y Estados Unidos, mientras que también existen antecedentes técnicos y ensayos universitarios realizados en Estados Unidos.
Entre ellos se encuentra un ensayo de campo realizado por Clemson University sobre el uso de Penergetic frente a daños provocados por ciervos en algodón.
Los antecedentes internacionales y las aplicaciones ya realizadas muestran que, cuando el producto se utiliza correctamente dentro del esquema de aplicación recomendado, puede generar una barrera disuasoria efectiva frente al ingreso de fauna. La duración de esa protección puede variar según la presión de animales, las lluvias y las condiciones del lugar, por lo que el tratamiento puede reforzarse cuando resulte necesario.
El desafío: transformar prevención en ahorro
Para el productor, la pregunta final es concreta: cuánto cuesta proteger una determinada superficie y cuánto vale la producción que se está intentando preservar.
En el caso de un silo bolsa, una rotura puede significar pérdida de calidad, ingreso de humedad y deterioro del grano. En un cultivo, el paso reiterado de animales puede afectar plantas, rendimiento y superficie aprovechable.
Por eso, más allá de la tecnología utilizada, el concepto central pasa por anticiparse al problema.
Las aplicaciones que comienzan a realizarse en Argentina se suman así a los antecedentes internacionales de la tecnología. El concepto es simple: actuar antes del daño, generando una zona de protección alrededor del cultivo o del grano almacenado y evitando que el animal llegue al sector que se busca preservar.
Para el productor, la posibilidad de prevenir el ingreso antes de que se produzca una rotura de silo bolsa o un daño sobre el cultivo incorpora una herramienta distinta para enfrentar un problema cada vez más presente en el campo.

