Paso a paso, la lechería en el Chaco se va instalando como una alternativa de producción de alimentos.

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En una charla mano a mano con el docente de la carrera de Lechería de la Universidad Nacional del Chaco Austral, Pablo Marini, se destacó el proceso que se viene llevando adelante para consolidar la actividad lechera en el subtrópico y generar espacios de intercambio entre productores y futuros profesionales.

“Estamos transitando un camino que sabíamos desde el inicio que iba a ser difícil,”, señaló a Agroperfiles. En ese sentido, explicó que el objetivo es avanzar de manera gradual para “compartir, intercambiar y consolidar” una propuesta que permita analizar las posibilidades de la lechería en la región.

Marini planteó como uno de los principales interrogantes si “es posible la lechería en el subtrópico, como ingreso propio o inmerso en un conjunto de actividades que pueda tener el productor agropecuario”.

Según explicó, ese análisis no se realiza solamente junto a los productores, sino también con los futuros asesores que se están formando en las carreras agropecuarias de la UNCAUS. “A medida que pasa el tiempo, los futuros profesionales se empiezan a interesar y ver qué es posible, porque en realidad ellos también van a ser cruciales en el futuro en la intención de que la lechería crezca, se instale, y no con esa negativa: ‘en el subtrópico no lo podemos hacer’”, sostuvo.

Pablo Marini en visita a Agroperfiles Radio junto Roberto Cheij, ambos de la carrera de Lechería de Uncaus.

“El subtrópico tiene muchas ventajas, muchas posibilidades de hacer lechería. Por supuesto que siempre lo que decimos no tiene nada que ver con la Pampa Húmeda”, afirmó.

En este sentido, consideró fundamental trabajar sobre la mirada de las nuevas generaciones de profesionales que tendrán participación en el futuro de la actividad.

“Ese cambio de cabeza en los futuros profesionales, en la gente más joven que va a ser la que va a quedarse a trabajar en el campo, estamos trabajando para profesionalizar el campo y que la gente interprete que es muy bueno y que hay una gran disposición en el campo. Es lo que debemos trabajar”, sostuvo.

BUENAS POSIBILIDADES DE DESARROLLO

Marini consideró que la lechería en la provincia tiene buenas posibilidades de desarrollo, aunque advirtió que todavía es necesario lograr un mayor convencimiento, especialmente dentro del Estado, sobre la viabilidad de la actividad en el subtrópico.

“Es verdad que nosotros seguimos charlando, compartiendo en distintas reuniones, que solo la UNCAUS, o una cátedra, o un grupo determinado no va a alcanzar. Necesitamos que cada vez más organizaciones intermedias, estatales y empresas se sumen”, planteó.

En ese sentido, señaló que uno de los principales desafíos está relacionado con la mirada que existe sobre la posibilidad de producir leche en la región. “Me parece que lo que falta, y si hablamos del Estado en general, es que el Estado no está convencido de que es posible. Lo que nosotros estamos viendo constantemente, en cada tranquera que vamos, en cada estudiante futuro profesional que discutimos, es que no está convencido. Hay un chip muy grande de que no se puede hacer lechería”, afirmó.

Para Marini, modificar esa percepción es fundamental para que el acompañamiento a la actividad pueda traducirse en acciones concretas. “Necesitamos que todo el mundo, o la mayoría, y más gente que está en el Estado, se convenza de que es posible, porque a partir de eso todo es más sencillo. Porque el acompañamiento está, las ganas de hacer lechería, de sumar una producción más, están”, sostuvo.

HAY PEQUEÑOS EMPRENDIMIENTOS EN MARCHA

Como ejemplo de las posibilidades existentes en la provincia, invitó a conocer experiencias que ya se encuentran funcionando. “Yo invitaría a todos a ir a la Escuela de Du Graty, la número 40, donde nosotros trabajamos hace tiempo, y ver las posibilidades, lo noble que es”, señaló.

El especialista remarcó además que los modelos productivos deben contemplar las posibilidades de cada productor. “También hay que pensar en las posibilidades que tiene cada uno, para ver si puede tener cinco, diez vacas, seis o veinte, lo que fuere”, explicó.

También mencionó el proyecto desarrollado en Taco Pozo, en El Impenetrable, como otra experiencia que permite observar el potencial de la actividad.

Según explicó, además de generar producción, estos establecimientos permiten mostrar el impacto que la actividad puede tener en las escuelas agropecuarias. “Justamente hoy vamos a subir los informes para poder comparar cómo producen la lechería en ese lugar, pero cómo ayuda a la escuela agropecuaria, que hace dulce de leche, queso, para alumnos y alumnas que están ahí y generando”, detalló.

ES NECESARIA LA INFORMACION

En este marco, Marini destacó la importancia de contar con información generada en la propia provincia para demostrar la viabilidad de la lechería en las condiciones locales. “Nosotros hacemos fuerza para convencer, y por eso enviamos trabajos a distintos lugares o tratamos de hacer esta jornada, porque lo que queremos mostrar son datos propios”, explicó.

“Lo que a nosotros nos posibilita tener ese establecimiento y,  ese seguimiento es decir: ‘Miren, esto es lo que pasa en la provincia’. No es lo que pasa en otros lugares. Por estas condiciones, estos son los resultados, estos son los ingresos, estas son las necesidades de trabajo, estas son las posibilidades”, sostuvo.

Para el especialista, contar con esos datos permite plantear una mirada diferente sobre la producción lechera en la región. “Es una mecánica tal vez diferente. No quiero decir que somos los únicos, pero diferente a lo que normalmente se plantea. Necesitamos que la gente esté convencida de lo que hace, pero también mostrándole a ellos y, en general, a toda la población del subtrópico y de nuestra provincia, los datos reales”, afirmó.

En ese sentido, remarcó que no alcanza con tomar como referencia lo que sucede en otras regiones productivas. “No tenemos que ver qué hace otra provincia, qué hace la Pampa Húmeda o qué hace otro lugar. Nosotros necesitamos que todos los estamentos del Estado estén, pero tienen que estar convencidos de que es una posibilidad. Si no, no tracciona”, advirtió.

“No alcanza a decir ‘sí, sí, es interesante’. Entonces, creo que por eso dije que el camino es lento, pero es firme, porque vamos a lograr convencer. En algún momento va a haber integrantes de los distintos estamentos estatales que van a entender que es una producción que se debe sumar”, comentó.

LA LECHERIA PUEDE GENERAR VARIOS PUESTOS DE TRABAJO

Marini vinculó el desarrollo de la lechería con la necesidad de generar puestos de trabajo y encontrar alternativas productivas que permitan avanzar en la región. “Por eso la UNCAUS está desarrollando y llevando adelante esto, porque es la generación de puestos de trabajo, porque es otra preocupación. Eso generaría no solo darle de comer, sino intentar salir adelante con distintas posibilidades”, explicó.

En este sentido, planteó que también es necesario trabajar sobre una conciencia vinculada al autoabastecimiento y al aprovechamiento de los recursos disponibles. “Recorremos mucho y tal vez no hay una conciencia cultural como yo veo cuando estoy en Perú, en Ecuador, en Guatemala, donde todo el mundo no tiene un caballo, pero sí tiene una vaca”, señaló. “¿Qué quiero decir con esto? Porque tiene claro que esa vaca le da leche y después tiene un ternero que puede alimentar a su familia”, agregó.

Para Marini, esa mirada también debe formar parte del trabajo de la universidad: “Eso también necesitamos trabajar desde la universidad, la importancia de autoabastecerse y de trabajar”.

El especialista aclaró que no se trata de plantear una solución aplicable a todos los casos, sino demostrar que existen alternativas para resolver necesidades concretas. “No estoy diciendo que sea para todos. Esto es un mensaje, en realidad, en la idea de que podemos resolver nuestros propios problemas y que hay alternativas para hacerlo. Nosotros podemos resolverlo”, afirmó.

HAY QUE ARTICULAR ACCIONES

En esa línea, sostuvo que no hay que abandonar las posibilidades de desarrollo productivo de la región.  Para avanzar en ese objetivo, consideró necesario fortalecer el trabajo articulado entre distintos sectores. “A veces necesitamos de trabajos articulados y de apoyo. Y digo, a veces no sé si de dinero, pero sí de contacto”, explicó. En ese sentido, destacó el acompañamiento que reciben de empresas privadas que también observan la importancia de generar alternativas productivas.

Marini relacionó esta necesidad con la situación que atraviesa actualmente la actividad lechera a nivel nacional. “A nivel nacional se están cerrando muchos establecimientos lecheros. Y alguien en un escritorio dice: ‘Bueno, pero la producción de litros de leche en la Argentina se mantiene, estamos en 10 o 10.500 millones de litros’. Sí, pero ¿con cuánto lo hacemos?”, cuestionó. “Si vos mirás ese producto, sí, no hay problema. Sin embargo, lo están generando cada vez menos personas y hay un montón de personas que quedan en el aire”, advirtió.

LA UNIVERSIDAD, SU ROL

Por eso, explicó que el trabajo conjunto que impulsa la universidad no responde solamente a una cuestión académica, sino a la necesidad de abordar problemas concretos de la sociedad. “Cuando nosotros pensamos en un trabajo articulado, en conjunto, no es solamente que lo estamos planteando porque queda bien desde el punto de vista académico, sino porque estamos convencidos de que, si no, se van a hacer distintos esfuerzos y no vamos a tratar de solucionar lo que realmente necesitamos solucionar. Esos son los problemas de la sociedad”, sostuvo.

En ese marco, definió como una de las principales funciones de la universidad la búsqueda de respuestas a esas necesidades. “La universidad no tiene otro ser. Quizás lo planteamos y lo discutimos más, pero hay que resolver los problemas de la sociedad. Para eso mucha gente estudia mucho tiempo”, afirmó.

Y agregó: “Si no somos conscientes de que tenemos que resolver los problemas de la sociedad, que ha permitido, en este caso, a un organismo del Estado estudiar gratis, no tiene sentido”.

TRABAJAR EN EQUIPO

Para Marini, esta mirada explica también la importancia de trabajar en equipo y de articular entre los diferentes actores.

Finalmente, destacó el rol de la comunicación para acompañar estos procesos y generar cambios, especialmente entre quienes viven y trabajan en el ámbito rural. “Hay que visibilizar. La comunicación es un elemento muy importante para que logremos hacer algunos cambios.

Por eso vamos a cada escuela agropecuaria, charlamos con los alumnos, primero tratando de concientizar a los que viven en el campo, que la gente necesita formarse, que el trabajador debe saber lo que está haciendo y por qué lo hace”, concluyó.

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