Misiones en crisis por la yerba mate: “Hay un éxodo a Brasil, buscando trabajo”, afirma Ana Cubilla

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Mano a mano con Ana Cubilla: “Si no les es rentable la yerba, busquen hacer otra cosa, nos dijeron los diputados de la LLA”.

Ana es una mujer que dedicó su vida al trabajo en el campo. Es una tarefera, como le gusta definirse, es decir, una cosechera de yerba mate que llegó al cargo actual de secretaria general del Sindicato Único de Obreros Rurales de Misiones y secretaria adjunta de la Federación Argentina de Trabajadores y Trabajadoras Agrarias (FATARA)

En una extensa entrevista con Agroperfiles Radio dijo algo que conmovió a los oyentes del programa radial: “Nuestros jóvenes y obreros de edad emprendieron el éxodo hacia Brasil, en busca de trabajo, dejando un desarraigo familiar tremendo”, dijo.

Ana Cubilla, advirtió que la crisis que atraviesa la actividad yerbatera no solo afecta a los productores, sino también a miles de trabajadores rurales que dependen de la cosecha de yerba mate para subsistir.

La dirigente explicó que, hasta la llegada del actual gobierno nacional, el sector se regía por el Instituto Nacional de la Yerba Mate, organismo en el que participaban todos los eslabones de la cadena productiva, productores, trabajadores, secaderos y molinos, entre otros, para consensuar anualmente un precio mínimo que permitiera afrontar los costos de producción y garantizar el inicio de la cosecha.

“LA DESREGULACION QUE NOS COMPLICO”

Según señaló, la situación cambió con la implementación del DNU 70/23, que eliminó la facultad del instituto para fijar precios y dio paso a un esquema de libre mercado.

“Los diputados nacionales de la Alianza nos dijeron que si vemos que la yerba mate no tiene salida, que hagamos otra cosa, como si fuera facil, acá no se puede reconvertir uno como en los papeles parece”, aseguró.

Cubilla sostuvo que esta medida impactó de manera negativa en las economías regionales y aseguró que la problemática no se limita a la yerba mate, sino que se replica en otras actividades productivas del país, como la vitivinicultura en San Juan y Mendoza, los cítricos y la caña de azúcar en Tucumán, entre otras.

En ese sentido, remarcó que la producción yerbatera ha logrado una mayor visibilidad debido a la organización de los productores, que cuentan con cámaras y asociaciones que han impulsado distintas acciones de protesta, incluyendo movilizaciones y cortes de ruta que llegaron hasta el Obelisco. Además, destacó que la yerba mate forma parte de la identidad cultural argentina, al igual que el vino o el asado.

Cubilla alertó que, de mantenerse las condiciones actuales, la actividad enfrenta un escenario crítico. “No hay posibilidad alguna de que se pueda cosechar yerba”, sostuvo, y advirtió sobre el riesgo de una reducción significativa de la producción en los próximos años.

“UN GOLPE SOCIAL TREMENDO”

La dirigente también hizo hincapié en las consecuencias sociales que atraviesa la provincia. Recordó que la actividad yerbatera está presente en los 79 municipios de Misiones y genera empleo tanto para productores como para tareferos y tareferas, por lo que la crisis repercute directamente sobre el arraigo de las familias en las zonas rurales.

En cuanto a la situación laboral, señaló que muchos trabajadores están migrando hacia Brasil en busca de mejores salarios y condiciones de trabajo. “Los barrios de trabajadores rurales están totalmente vacíos”, afirmó, al describir una realidad en la que numerosas familias se separan temporalmente porque uno de sus integrantes cruza la frontera para conseguir empleo.

Mientras tanto, indicó que los productores intentan resistir la crisis postergando la cosecha o evitando vender sus chacras, aunque advirtió que cada vez son menos los que logran sostenerse.

Para Cubilla, la problemática económica ya se transformó en una profunda crisis social que afecta tanto a los trabajadores como a los pequeños productores de la provincia.

LOS TAREFEROS COBRAN 79 MIL PESOS POR TONELADA

Cubilla explicó que la cosecha de yerba mate se extiende durante seis meses, entre marzo y septiembre, período en el que se recolectan alrededor de 1.000 millones de kilos de hoja verde destinados tanto al mercado interno como a la exportación.

En relación con la situación de los trabajadores rurales, señaló que la actividad se remunera por tonelada cosechada.

Actualmente, los tareferos perciben alrededor de 79.000 pesos por tonelada recolectada, aunque advirtió que la problemática excede el nivel salarial acordado en las paritarias. Según detalló, el principal inconveniente es que los productores no pueden afrontar esos pagos debido al bajo valor que reciben por su producto.

LOS SECADEROS

Explicó que el secadero, encargado de comprar la hoja verde para su posterior secado y procesamiento, también opera bajo las condiciones que impone el mercado, trasladando la caída de los precios a toda la cadena productiva. La dirigente sostuvo que la situación genera una profunda preocupación social y económica.

Recordó que Argentina históricamente recibió inmigrantes que llegaban en busca de oportunidades laborales, mientras que hoy son los propios trabajadores rurales quienes se ven obligados a emigrar hacia países vecinos para garantizar su subsistencia.

MUCHAS PROTESTAS, NINGUN RESULTADO

En ese contexto, relató que productores y trabajadores han impulsado numerosas medidas de protesta para visibilizar el conflicto, entre ellas tractorazos, cortes de ruta y gestiones ante distintos ámbitos institucionales. Una de las últimas instancias fue la participación en la Comisión de Economías Regionales de la Cámara de Diputados de la Nación.

 Allí, según comentó, algunos legisladores oficialistas plantearon que los productores podrían reemplazar la yerba mate por otras actividades productivas.

Sin embargo, Cubilla cuestionó esa postura y aseguró que desconoce las particularidades productivas de Misiones. Señaló que la provincia posee condiciones agroecológicas específicas y que la reconversión no puede concretarse de manera inmediata ni garantiza resultados económicos en el corto plazo.

FUNCIONO BIEN HASTA 2023

La representante sindical remarcó que la actividad yerbatera funcionó con normalidad hasta fines de 2023 y consideró que la desregulación del sector alteró el equilibrio que existía en la cadena productiva.

Asimismo, criticó la falta de respuestas concretas por parte del Gobierno nacional y afirmó que, pese a los reclamos, la única respuesta recibida es que la situación mejorará con el tiempo.

Por otra parte, denunció que muchos productores no solo reciben valores insuficientes por la hoja verde, sino que además deben aceptar pagos diferidos mediante cheques a 30, 60, 90 e incluso 120 días.

A su entender, esta modalidad profundiza aún más la crisis financiera que atraviesan las familias vinculadas a la producción yerbatera y agrava el escenario de desarraigo que afecta a trabajadores y productores de toda la provincia.

“NO ES POSIBLE UNA RECONVERSION

Para Cubilla, la posibilidad de reconvertir la producción yerbatera hacia otras actividades no representa una solución real para los productores misioneros. Según afirmó, la respuesta que reciben desde el Gobierno nacional es que esperen una futura recuperación económica, pero advirtió que las necesidades cotidianas no pueden postergarse.

“La boleta de luz, el internet, los colegios, la comida o lavar la ropa no esperan”, remarcó al describir las dificultades que enfrentan las familias rurales en medio de la crisis.

La dirigente destacó que una de las particularidades de la actividad yerbatera en Misiones es la gran cantidad de pequeños productores involucrados. Indicó que existen alrededor de 13.000 productores, en su mayoría propietarios de chacras de entre 10 y 30 hectáreas, una estructura muy diferente a la de otras economías regionales donde la producción suele concentrarse en pocas empresas de gran escala.

Ante la caída de la rentabilidad de la yerba mate, señaló que muchos productores comenzaron a diversificar sus explotaciones incorporando cultivos de verduras y frutas de ciclo corto, destinados principalmente al autoconsumo y a la venta en mercados locales.

Sin embargo, advirtió que cualquier proceso de reconversión productiva requiere tiempo y que alcanzar niveles de rentabilidad comparables a los de una actividad consolidada demanda años de trabajo e inversión.

En ese sentido, sostuvo que las consecuencias de las políticas aplicadas sobre las economías regionales no han sido debidamente consideradas.

LA REALIDAD ES MAS COMPLEJA DE LO QUE SE VE

Según explicó, desde FATARA siguen de cerca la realidad de distintos sectores productivos del país y observan problemáticas similares en numerosas actividades vinculadas al empleo rural. Cubilla también remarcó el valor simbólico y cultural que tiene la yerba mate para los argentinos.

Consideró que, más allá de su importancia económica, se trata de un producto profundamente arraigado en la vida cotidiana del país y presente en todos los ámbitos sociales, desde los hogares hasta las escuelas, universidades y lugares de trabajo.

La dirigente fue especialmente crítica respecto del impacto que las medidas adoptadas tuvieron sobre la provincia de Misiones.

DESREGULACION

Aseguró que la desregulación del sector modificó profundamente la dinámica económica y social de las comunidades vinculadas a la actividad yerbatera y sostuvo que las consecuencias se reflejan en la vida diaria de productores y trabajadores.

Asimismo, señaló que una parte importante de los productores respaldó electoralmente al actual Gobierno, aunque aseguró que hoy muchos manifiestan arrepentimiento ante la situación que atraviesa el sector.

Según expresó, la crisis generó una fuerte desilusión entre quienes esperaban que las medidas implementadas mejoraran las condiciones de producción y comercialización de la yerba mate.

Cubilla señaló que desde el inicio del conflicto mantuvieron diálogo con el Gobierno de Misiones, que acompañó los reclamos del sector a través de distintas gestiones institucionales.

“JUDICIALIZAMOS LA MEDIDA”

Recordó que, tras la implementación del DNU 70/23, una de las primeras acciones fue judicializar la medida en la provincia. Aunque en una primera instancia el planteo no prosperó, posteriormente el caso llegó a la esfera nacional.

Según explicó, la provincia obtuvo un fallo favorable en la Corte Suprema de Justicia, resultado que atribuyó al trabajo conjunto del gobernador, el Ministerio del Agro y distintos actores de la política misionera.

Sin embargo, cuestionó que esa resolución no haya tenido efectos concretos sobre la situación que atraviesa la actividad yerbatera.

La dirigente fue crítica con el Gobierno nacional y sostuvo que, al igual que ocurre con otros fallos vinculados al financiamiento de universidades o del sistema de salud, las resoluciones judiciales no se traducen en medidas que reviertan la situación del sector.

SOLO RESISTIR, NO NOS QUEDA OTRA

Consultada sobre las alternativas para los productores y trabajadores, Cubilla afirmó que actualmente el principal desafío es resistir hasta que se produzcan cambios políticos que permitan modificar el rumbo de las políticas económicas aplicadas al sector.

En ese sentido, consideró que las elecciones previstas para 2027 representan una expectativa para quienes cuestionan el actual esquema de funcionamiento de las economías regionales.

No obstante, advirtió que las dificultades se extienden más allá de la producción yerbatera debido a la caída general del consumo.

Según expresó, la falta de circulante y el deterioro del poder adquisitivo impactan sobre todas las actividades económicas, dificultando incluso las alternativas que los productores intentan desarrollar para complementar sus ingresos.

Frente a este panorama, aseguró que trabajadores y productores mantienen una estrategia común basada en la organización y la resistencia.

COMUNIDADES RURALES EN CRISIS TREMENDA

Para Cubilla, el futuro de las comunidades rurales de Misiones depende de la recuperación de condiciones que permitan sostener tanto la producción como el empleo, pilares fundamentales para el desarrollo económico y social de la provincia.

Cubilla consideró que la situación que atraviesa actualmente la actividad yerbatera remite a escenarios ya vividos durante la década de 1990 y lamentó que trabajadores y productores deban enfrentar nuevamente una crisis de estas características.

En ese marco, recordó que el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), creado por la Ley 25.564, fue una conquista obtenida tras una extensa lucha del sector. Según relató, la creación del organismo fue el resultado de 58 días de movilizaciones, cortes de ruta y reclamos que culminaron con la sanción de una herramienta destinada a ordenar la actividad y garantizar condiciones mínimas para todos los integrantes de la cadena productiva.

La dirigente destacó que, durante más de dos décadas, el instituto permitió establecer precios de referencia para la materia prima y equilibrar las relaciones entre los distintos actores del sector.

En particular, sostuvo que brindó a los productores la posibilidad de contar con un valor mínimo para su producción frente a los grandes molinos y empresas compradoras.

Asimismo, remarcó que detrás de la producción de yerba mate existe un trabajo permanente que va mucho más allá del momento de la cosecha. Explicó que los yerbales requieren cuidados constantes, mantenimiento, limpieza y manejo durante todo el año, por lo que la rentabilidad de la actividad resulta fundamental para sostener la vida de las familias rurales.

 Sin embargo, aseguró que las respuestas obtenidas por parte del Gobierno nacional durante las reuniones mantenidas en el Congreso ratifican la decisión oficial de avanzar con un esquema de desregulación.

Según indicó, funcionarios y legisladores oficialistas les manifestaron que la actual administración no tiene previsto intervenir en la formación de precios ni restablecer mecanismos similares a los que existían anteriormente.

SIN POSIBILIDADES DE RESOLUCION

Frente a ese escenario, Cubilla afirmó que las expectativas de una solución durante la actual gestión son prácticamente nulas y que el desafío pasa por sostener la actividad, mantener la organización y fortalecer la participación de productores y trabajadores en los debates públicos y políticos que afectan al sector.

La dirigente puso el foco en la necesidad de fortalecer la unidad entre trabajadores y productores. Sostuvo que históricamente ambos sectores fueron presentados como intereses contrapuestos, alimentando divisiones que terminan debilitando la capacidad de respuesta frente a los problemas comunes.

Según expresó, existe una tendencia a profundizar las diferencias entre trabajo y producción, entre trabajadores y empleadores, generando una grieta que dificulta la construcción de soluciones colectivas.

Por ello, consideró fundamental avanzar en procesos de organización y concientización que permitan comprender que la producción y el trabajo son partes inseparables de una misma realidad económica y social.

Cubilla señaló que esta preocupación también se replica en otras economías regionales del país. Como ejemplo, mencionó los testimonios recogidos durante un reciente encuentro de mujeres rurales realizado en la localidad chaqueña de Corzuela, donde productoras de distintas actividades compartieron experiencias similares vinculadas a las dificultades que atraviesa el sector agropecuario.

A pesar del complejo contexto, sostuvo que la situación también puede convertirse en una oportunidad para reconstruir consensos, fortalecer la organización colectiva y debatir qué modelo de desarrollo productivo se pretende para la Argentina en los próximos años.

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