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En una coyuntura marcada por el riesgo extremo de incendios, Paso de los Libres vuelve a ser punto de referencia para entender cómo se prepara el sector productivo ante una amenaza que, en Corrientes, dejó una huella imborrable.
Valor Agro Radio por LT 7 dialogó con Marcelo Carbonell, director de Marcelo Carbonell Agronegocios, quien describió el antes y el después que significó la catástrofe ígnea de 2022 y el camino recorrido desde entonces.
“La provincia de Corrientes sufrió, desde mi punto de vista, un punto de inflexión a partir del año 2022, la catástrofe del fuego que consumió el 11% del territorio provincial”, recordó Carbonell.
Y fue claro: “No estábamos preparados, no teníamos la conciencia suficiente de lo que significaba esto”. A partir de ese golpe, se activó un proceso de concientización y de inversión en equipamiento que involucró tanto al sector público como al privado.
Desde su experiencia como productor y proveedor de maquinaria, Carbonell explicó que la primera respuesta fue apostar por equipos de ataque rápido. “Empezamos a armar equipamiento, sobre todo equipos chicos: acoplados tanques con motobombas de alta presión, mangueras y devanadores para sofocar un fuego en sus inicios”. Se trata de unidades de 1.500 y 2.500 litros, transportables con camionetas, pensadas para llegar rápido y cortar el avance del incendio.
Ese tipo de soluciones tuvo una rápida adopción, especialmente en estancias ganaderas de la costa del Uruguay. “Muchas estancias que no estaban equipadas hoy lo están. El productor fue incorporando recursos para el combate rápido del incendio”, señaló. Con el correr de los veranos, y ante condiciones climáticas cada vez más exigentes, la demanda evolucionó hacia equipos de mayor porte.
En ese marco, la firma tomó la representación de una empresa brasileña especializada en sistemas de combate de incendios de gran capacidad. “Son equipos de 4.000 a 10.000 litros, con bombas de vacío y toma de fuerza del tractor, mucho más potencia y cañones similares a los que usan los bomberos”, detalló Carbonell.
Según explicó, esta tecnología permite una respuesta más efectiva y mayor control, especialmente en el ámbito forestal, donde el riesgo y la magnitud del fuego exigen mayor potencia de ataque.
La disponibilidad y el financiamiento también juegan un rol clave en un contexto de urgencia. “Tenemos equipos para entrega inmediata, ya hemos importado y ubicado varios en la región”, afirmó. En cuanto a las condiciones comerciales, señaló que cuentan con financiación propia de hasta seis meses y acceso a líneas bancarias. En ese punto, destacó las opciones del Banco Nación, que dispone de créditos para maquinaria agrícola, con tasas que “han mejorado bastante”.

Carbonell subrayó que estos equipos se amortizan en plazos de tres a cinco años, por lo que el financiamiento acorde resulta determinante para que el productor pueda invertir. Pero también remarcó el cambio cultural que se dio tras la tragedia: “Hoy gran parte de los productores tiene equipos, aunque sean chicos. Antes no contaban con nada para el ataque de incendios”.
La política comercial de la empresa apunta a cubrir necesidades regionales concretas. “Traemos equipos específicos para la producción arrocera, forestal y ganadera, en función de lo que necesita nuestro productor”, explicó. A eso se suma un diferencial logístico: “Todo lo que vendemos lo entregamos en el campo, en cualquier lugar de la provincia”.
Con demostraciones a campo y equipos ya operativos, el balance es positivo. “Ha sido muy bien visto el funcionamiento y la efectividad de estos equipos”, concluyó Carbonell, convencido de que la prevención y la capacidad de respuesta rápida son hoy herramientas tan estratégicas como cualquier otra inversión productiva. En una provincia que aprendió a fuerza de fuego, el equipamiento adecuado dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad impostergable.


