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En las últimas campañas, la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) se convirtió en uno de los principales desafíos sanitarios del cultivo de maíz en algunas zonas del norte argentino.
Su importancia radica principalmente en que este vector puede transmitir distintos patógenos asociados al complejo del achaparramiento del maíz.
Entre ellos se encuentran Spiroplasma kunkelii, causante del “espiroplasma” o achaparramiento pálido, el Fitoplasma del maíz (MBSP) y el Virus del rayado fino del maíz (MRFV), responsables de importantes pérdidas en el cultivo.
Lo observado en estas últimas campañas, demuestra que ya no se trata de un problema aislado ni coyuntural, sino de un nuevo escenario sanitario regional que obliga a repensar el manejo del cultivo desde una perspectiva integral.

Las experiencias en Argentina y Brasil explican que el manejo de esta problemática requiere comprender no solo al insecto vector, sino también la dinámica epidemiológica de las enfermedades, la continuidad del cultivo en el paisaje y las condiciones ambientales de cada campaña.
La campaña de maíz 2025/26 en la provincia del Chaco estuvo caracterizada por una importante proporción de siembras tempranas que favorecieron la supervivencia y multiplicación de Dalbulus maidis.
Como consecuencia, las poblaciones del vector lograron mantenerse activas hasta el mes de diciembre, registrándose no solo una elevada abundancia de individuos, sino también una alta proporción de ejemplares portadores de los patógenos asociados al complejo del achaparramiento del maíz.
Los análisis realizados sobre insectos recolectados en distintas localidades de la provincia detectaron porcentajes de portación de Spiroplasma kunkelii de hasta el 50 % de los individuos evaluados.
| Fecha | Localidad | N° de muestras | % Portadoras de Spiroplasma | % Portadoras de Fitoplasmas |
| Primavera 2024 | Basail | 3 | 0 | 0 |
| Sáenz Peña | 5 | 80 | 40 | |
| Las Breñas | 14 | 28 | 28 | |
| Formosa | 8 | 0 | 0 | |
| Verano 2025 | Charata | 30 | 0 | – |
| Las Breñas | 30 | 11 | – | |
| Gral. Pinedo | 30 | 6 | – | |
| Formosa | 30 | 13 | – | |
| Otoño 2025 | Las Breñas | 20 | 25 | – |
| Invierno 2025 | El Colorado Formosa | 30 | 26 | 13 |
| Comandante Fontana Formosa | 30 | 30 | 10 | |
| Primavera 2025 | Las Breñas | 30 | 9 | 0 |
| Las Breñas 2 | 30 | 5 | 0 | |
| Charata | 30 | 43 | 3 | |
| Gral. Pinedo | 30 | 43 | 7 | |
| Gancedo | 30 | 50 | 0 | |
| Pampa del Infierno | 30 | 50 | 0 |
Esta situación incrementó el riesgo sanitario para los maíces tardíos y de segunda, que representan la mayor superficie sembrada en la región y cuyos estadios iniciales coincidieron con una elevada presencia de insectos potencialmente infectivos.
Los resultados obtenidos evidencian que la tasa de portación de patógenos no es constante, sino que varía según la localidad, la época del año y la dinámica poblacional del vector.
Esta variabilidad refuerza la necesidad de mantener programas de monitoreo permanente que permitan caracterizar la evolución del riesgo epidemiológico en cada campaña. Por otra parte, la interpretación de los resultados debe considerar el tamaño muestral utilizado en cada período de evaluación. Durante la primavera de 2024 algunas localidades presentaron un número reducido de individuos analizados (entre 3 y 14 muestras), por lo que los porcentajes observados deben interpretarse con cautela debido a la mayor variabilidad asociada a muestras pequeñas.
En contraste, durante 2025 la mayoría de las determinaciones se realizaron sobre 30 individuos por localidad, proporcionando estimaciones más robustas y representativas de la situación epidemiológica regional.
En este contexto, más que comparar valores puntuales entre campañas, los resultados sugieren una mayor distribución geográfica de insectos infectivos durante 2025, particularmente en localidades del sudoeste chaqueño, donde se registraron elevados porcentajes de portación de Spiroplasma kunkelii y, en menor medida, de fitoplasmas.
Estos antecedentes confirman la necesidad de sostener estrategias de manejo integradas y coordinadas a escala regional para reducir el riesgo de transmisión temprana de los patógenos asociados al complejo del achaparramiento.
MONITOREO
En el área de entomología del INTA Las Breñas se realizó el monitoreo invernal de Dalbulus maidis con red de arrastre durante los inviernos del 2024 y 2025, observando variaciones significativas entre ambos períodos.
Este monitoreo realizado previo a la siembra de maíz de segunda mostró fluctuaciones en función del sustrato, el año y el mes de realización.
En la campaña 2024, las capturas iniciales en Chaco, se registraron únicamente en el lote con rastrojo de maíz, con valores de 21 y 33,4 chicharritas por golpe de red.
Posteriormente, tras la primera helada a fines de junio, las poblaciones descendieron drásticamente en los tres lotes monitoreados: rastrojo de maíz (0,1), alfalfa (0,02) y avena (0,01) chicharritas por golpe de red.
De manera similar, en 2025, el rastrojo de maíz fue el sustrato con la mayor abundancia de adultos (0,9 y 1,6 chicharritas por golpe de red), aunque la avena también presentó individuos en junio (0,2).
Luego las poblaciones disminuyeron para incrementarse nuevamente en agosto en el lote de alfalfa.
En Formosa, se registraron capturas de adultos de la chicharrita del maíz en cultivos de avena + vicia que presentaban maíces voluntarios y lotes con braquiaria más pasturas en ambos años.
En términos prácticos, durante el 2025 se redujo el período sin capturas de chicharrita a 60 días aproximadamente, valor menor al observado en el invierno 2024 (100 días) lo que indica una mayor supervivencia del insecto entre campañas.
Esta situación favoreció la colonización más temprana de los lotes y elevó el riesgo de transmisión de los patógenos asociados al complejo del achaparramiento.
En consecuencia, la mayor persistencia ambiental de Dalbulus maidis registrada en 2025, en comparación con 2024, representó una amenaza sanitaria más importante para los maíces tardíos y de segunda.
Sin embargo, al momento de la cosecha y de la expresión completa de los síntomas de las enfermedades transmitidas por este vector, el escenario observado es heterogéneo.
Los rendimientos obtenidos dependieron no solo de la presión ejercida por la plaga, del hibrido sembrado y de las condiciones ambientales sino también de las estrategias de manejo implementadas por cada productor (principios activos utilizados, frecuencia y número de aplicaciones de insecticidas).
Teniendo en cuenta los estudios desarrollados en Brasil, donde la problemática de la chicharrita y los patógenos asociados ha sido abordada durante décadas, donde identificándose como herramienta de manejo más relevantes la utilización de híbridos con mejor comportamiento frente al complejo del achaparramiento, la eliminación del maíz voluntario y la regionalización de las fechas de siembras.
Esta última estrategia consiste en reducir la disponibilidad continua de plantas hospedantes susceptibles en el paisaje agrícola.
Cuando existen cultivos de maíz en distintos estados fenológicos durante períodos prolongados, la chicharrita puede desplazarse desde lotes más desarrollados hacia cultivos recientemente emergidos, favoreciendo tanto su multiplicación como la transmisión de Spiroplasma kunkelii, fitoplasmas y otros patógenos asociados al complejo del achaparramiento.
Las experiencias brasileñas demuestran que la coordinación regional de las siembras, junto con la reducción del denominado “puente verde”, contribuyen a interrumpir la continuidad biológica del vector y disminuir las oportunidades de infección temprana de las plantas, etapa en la que se producen los mayores daños económicos.
No obstante, estas recomendaciones no deben extrapolarse de manera directa a todas las regiones productivas. Las condiciones ambientales, la distribución de las precipitaciones y los sistemas de producción del NEA presentan características particulares que requieren adaptar las estrategias a cada situación local.
Por ello, más que definir una fecha específica de siembra, el objetivo debería orientarse a establecer ventanas regionales que reduzcan la superposición temporal de cultivos y limiten los movimientos de la chicharrita entre lotes.
La experiencia observada durante las últimas campañas en el sudoeste chaqueño respalda este concepto.
En numerosos casos, los maíces implantados tempranamente para escapar de la chicharrita sin planificación de manejo, actuaron como reservorios y sitios de multiplicación del vector, favoreciendo posteriormente la colonización de maíces de segunda versus aquellos lotes donde se combinaron distintas prácticas de manejo; híbridos con mejor comportamiento frente al complejo del achaparramiento, control químico del maíz voluntario, monitoreo permanente y planificación de las fechas de siembra, aplicaciones de insecticidas lograron reducir el riesgo sanitario y sostener mejores niveles productivos.
Esto evidencia que la efectividad de la fecha de siembra no depende únicamente de decisiones individuales, sino también de la coordinación entre productores de una misma región.
En consecuencia, la coordinación regional de las fechas de siembra debe considerarse como una herramienta complementaria dentro de una estrategia de manejo integrado que incluya híbridos con mejor comportamiento frente a la enfermedad, monitoreo sistemático, eliminación del maíz voluntario y uso racional y secuencial de insecticidas con diferentes modos de acción. Su mayor efectividad se alcanza cuando las decisiones son adoptadas de manera coordinada a escala territorial.

Si bien la problemática continúa evolucionando y todavía quedan aspectos por comprender, la información generada en la región permite afirmar que la prevención y la planificación son hoy las principales herramientas para reducir el impacto del complejo del achaparramiento.
El desafío no es encontrar una solución única, sino integrar prácticas que permitan producir maíz con menor riesgo sanitario.
Más allá de esta problemática, el maíz continúa siendo un cultivo estratégico para el NEA por su aporte a las rotaciones, la conservación de los suelos y el desarrollo de las cadenas productivas regionales.
Por ello, avanzar hacia sistemas de manejo más coordinados y adaptados a las condiciones locales será fundamental para sostener la productividad y la sustentabilidad del cultivo en los próximos años.

En definitiva, comprender la problemática de la chicharrita del maíz no implica únicamente estudiar un insecto vector, sino interpretar un sistema productivo en transformación.
El desafío hacia adelante será construir estrategias cada vez más integrales, basadas en el conocimiento, la planificación y el trabajo coordinado, que permitan reducir el impacto de la enfermedad sin comprometer el rol estratégico que el maíz ocupa en los sistemas productivos del NEA.
(*) Ing. Agr.-(Msc) Macarena Casuso
EEA INTA Las Breñas – Chaco
Un especial agradecimiento al Dr. José Tarragó por su valioso e incondicional acompañamiento en las investigaciones llevadas adelante en la EEA INTA Las Breñas.
Su aporte técnico y compromiso con la generación de conocimiento han trascendido su permanencia institucional, constituyendo un apoyo fundamental para el desarrollo de los trabajos realizados.


