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El ingeniero agrónomo y asesor privado Carlos Mitre, valoró positivamente la presentación de la variedad de semillas de algodón Arandú.
“Es muy importante tener al INTA para poder avanzar con genética propia y variedades adaptadas a nuestras condiciones”.
Mitre participó días atrás de la presentación de la variedad Arandú por parte del INTA y el semillero Gensus en Taboada, Santiago del Estero.
Se trata de una variedad que según describió el genetista Mauricio Tcach del INTA Sáenz Peña, “se transforma en la primera en la Argentina y en el mundo que confiere resistencia a la familia de herbicidas de las imidazolinonas”.
El ingeniero Mitre destacó especialmente el trabajo desarrollado por el INTA en materia de mejoramiento genético. “Siempre es positivo sumar nuevas variedades, porque tenemos un atraso varietal importante respecto a la tecnología genética que hoy maneja el mundo”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó la importancia de contar con desarrollos nacionales adaptados a las condiciones productivas argentinas.
El técnico también destacó el trabajo conjunto y subrayó el valor estratégico del INTA para el sector algodonero. “Es muy importante tener al INTA para poder avanzar con genética propia y variedades adaptadas a nuestras condiciones”, expresó.

No obstante, aclaró que el verdadero comportamiento de los nuevos materiales deberá evaluarse a campo, analizando su adaptación a los distintos ambientes productivos. “Hay que ver cómo funcionan con nuestros suelos, nuestras precipitaciones, el riego y el clima”, explicó, al señalar que las condiciones del NOA presentan diferencias importantes respecto de otras regiones productoras.
El técnico indicó además que será necesario observar el desempeño de estas nuevas variedades en ciclos largos y también evaluar la respuesta a manejos agronómicos específicos, especialmente en relación a aplicaciones y estrategias sanitarias. “Todo lo nuevo siempre es beneficioso y más aún cuando viene del INTA”, insistió.
“EL ALGODÓN SOPORTA LO QUE OTROS CULTIVOS NO LO HACEN”
Durante la entrevista, Mitre también dejó una reflexión sobre el presente y el perfil productivo del algodón, al que definió como un cultivo extremadamente versátil y resistente. “El algodón normalmente va a los peores suelos y soporta condiciones que otros cultivos no toleran”, explicó.
Explicó que se trata de una especie capaz de atravesar períodos de estrés hídrico y altas temperaturas sin perder totalmente su capacidad productiva. “Es muy raro no cosechar nada en algodón, incluso en años extremos”, afirmó. Sin embargo, reconoció que se trata de un cultivo complejo y demandante en cuanto a manejo.
A diferencia de otros cultivos, el algodón requiere una atención permanente y una logística más sofisticada, tanto en cosecha como en transporte y comercialización.
“Los demás cultivos tienen hoy una genética que simplifica mucho el manejo. El algodón es más complejo y requiere mucha atención”, señaló. Entre las principales dificultades mencionó la disponibilidad de maquinaria específica, especialmente cosechadoras, y los costos asociados al sistema productivo.
EL ALGODÓN ENAMORA
A pesar de ello, aseguró que quienes logran insertarse en el negocio algodonero suelen desarrollar un fuerte vínculo con el cultivo. “El que trabaja con fibras se enamora del algodón y después es muy difícil salir”, expresó.
Finalmente, consideró que las decisiones productivas terminan estando atravesadas por los márgenes económicos y las condiciones de cada empresa, aunque remarcó que el algodón sigue siendo una alternativa válida y competitiva cuando se lo maneja correctamente y se logra consolidar todo el circuito productivo y comercial.


