La guerra en Medio Oriente impacta elevando costos en áreas vinculadas a la generación de energía y la producción de fertilizantes

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El ingeniero agrónomo y asesor privado Guillermo García analizó en dialogo con Agroperfiles Radio el impacto del contexto internacional sobre la producción primaria en Argentina y advirtió que los conflictos bélicos, lejos de representar una oportunidad, generan principalmente incertidumbre en los mercados.

“La guerra en Medio Oriente impacta elevando costos en áreas vinculadas a la generación de energía y la producción de fertilizantes”, dijo.

En ese sentido, explicó que la guerra en Medio Oriente incrementa la volatilidad de los precios, una situación que hoy ya perciben los productores, con subas y bajas constantes en las cotizaciones y una fuerte dependencia de cada novedad o comunicado a nivel global.

A diferencia del conflicto entre Rusia y Ucrania, que afectó directamente zonas productivas y permitió a países como Argentina ganar protagonismo en ciertos cultivos como el girasol, que alcanzó niveles récord en los últimos años, el actual escenario tiene características distintas.

Según detalló, la guerra entre Irán e Israel impacta principalmente en áreas vinculadas a la generación de energía y la producción de fertilizantes, lo que repercute de forma directa en los costos.

Uno de los efectos más visibles es el aumento del precio del petróleo, que se mantiene por encima de los 100 dólares en el caso del Brent, generando incrementos en combustibles y, en consecuencia, en toda la cadena productiva.

No obstante, García señaló que Argentina enfrenta esta situación en mejores condiciones que en años anteriores, gracias al desarrollo de Vaca Muerta, que le permite contar con un excedente energético. Si bien el país aún importa gas natural licuado, lo hace en menores volúmenes, evitando así un impacto mayor en la balanza energética.

En paralelo, también se registra un incremento en el costo de los fertilizantes, especialmente los nitrogenados como la urea, lo que agrava el escenario para los productores. Con márgenes ya ajustados, la suba del gasoil  y de los insumos genera una mayor presión sobre la rentabilidad, en un contexto donde cada peso cobra relevancia dentro de la ecuación productiva.

EL ROL DEL GOBIERNO DE ARGENTINA

En este marco, García también se refirió al rol del Gobierno nacional, al que describió como una gestión que prioriza el libre funcionamiento del mercado. Sin embargo, planteó que existen alternativas para amortiguar el impacto de la suba de costos. En particular, mencionó que, ante el incremento del precio internacional del petróleo  y el aumento de las retenciones al 8% sobre las exportaciones, el Estado podría evaluar una reducción transitoria de impuestos sobre los combustibles de uso interno, como el gasoil y las naftas.

Según explicó, esta medida permitiría aliviar tanto el costo de vida como los costos de producción, funcionando como una herramienta indirecta para atender los reclamos del sector agropecuario.

De esta manera, en lugar de avanzar directamente sobre una baja de retenciones, se podrían moderar los costos que inciden en la actividad, manteniendo al mismo tiempo el equilibrio fiscal a través de los mayores ingresos generados por el contexto internacional.

CANALES DE DIALOGO

En relación a la posibilidad de que el Gobierno abra canales de diálogo directos con los productores para abordar medidas urgentes, Guillermo García consideró que existe margen para avanzar en ese sentido, aunque planteó que también es necesario un cambio de enfoque por parte de las entidades del sector. En lugar de centrar el reclamo exclusivamente en la baja de retenciones, propuso impulsar alternativas orientadas a la reducción de costos productivos.

En esa línea, señaló que los representantes de las gremiales y la Mesa de Enlace podrían presentar propuestas más creativas que se alineen con los criterios económicos del oficialismo, como la necesidad de generar recursos para cualquier tipo de alivio fiscal.

Entre las opciones, mencionó la posibilidad de utilizar los ingresos adicionales provenientes de la exportación de petróleo, favorecida por los altos precios internacionales, para aplicar una reducción transitoria de impuestos sobre los combustibles. Esta medida, explicó, no solo beneficiaría al sector agropecuario, sino que tendría un impacto positivo en toda la economía, al moderar costos logísticos y productivos.

ARGENTINA WEEK

Por otra parte, García hizo referencia al clima de análisis que dejó el evento “Argentina Week” en Estados Unidos, donde según indicó, los principales interrogantes de los inversores no giran tanto en torno al sostenimiento del superávit fiscal en el corto plazo, sino a la continuidad de las políticas económicas en el mediano y largo plazo.

En ese sentido, remarcó que la estabilidad y previsibilidad son factores clave para reducir el riesgo país y atraer inversiones.

Asimismo, sostuvo que Argentina enfrenta el desafío de consolidar políticas de Estado que trasciendan los cambios de gobierno, tomando como ejemplo a países de la región como Chile y Uruguay, donde ciertas líneas económicas se mantienen más allá de los signos políticos.

En ese marco, destacó el desarrollo de Vaca Muerta como un caso concreto de continuidad entre distintas administraciones, lo que permitió avanzar en una estrategia sostenida en el tiempo y comenzar a ver resultados.

Finalmente, consideró que este tipo de consensos a largo plazo resultan fundamentales para que el país recupere competitividad a nivel internacional y pueda ofrecer mejores perspectivas a las futuras generaciones, en un contexto donde la previsibilidad y la coherencia en las políticas públicas se vuelven cada vez más determinantes.

Fuente: AgroPerfiles

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