LA CHICHARRITA LE QUITÓ EL RÉCORD DE PRODUCCIÓN AL MAÍZ POR LA PÉRDIDA DE 2,5 MILLONES DE TONELADAS

Tiempo de lectura aprox: 59 segundosLa “chicharrita” redujo el potencial de la cosecha de maíz en unas 2,5 millones de toneladas en la principal región agrícola, según analizó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Según analizó el informe, se implantaron 564.000 hectáreas más de lo esperado en la zona núcleo, por lo que hubo “siembra récord” de maíz, con un área de que estuvo cerca de alcanzar las 2 millones de hectáreas. Con una gran apuesta en tecnología, se podría haber alcanzado así una producción de 17 millones de toneladas, pero la plaga se interpuso y la limitó a 14,5 millones de toneladas. Ésta es la conclusión que sale del trabajo de clasificación de uso del suelo con imágenes satelitales hecho por la entidad santafesina. La georreferenciación de 2100 puntos de diferentes coberturas en el área núcleo y su procesamiento en la plataforma de Google Earth Engine y el uso de imágenes satelitales del Sentinel-2, arroja una superficie maicera total de 1,947 millones. En las encuestas previas a la siembra, no se notaba semejante nivel de aumento de área, pero sí un fuerte entusiasmo por el maíz. Los técnicos señalaban que “es más fácil” sacar 120 quintales por hectárea en maíz que 50 en soja. A pesar de los costos maiceros y la descapitalización tras 3 “Niñas” seguidas, ganaba la apuesta maicera. “Bajo condiciones de alta productividad, el maíz es más accesible para alcanzar altos potenciales”, explicaban en el área. De esta manera, la región núcleo sembró su mayor hectareaje del cereal. Descontanda la superficie destinada a consumo animal y/o pérdidas por la “chicharrita”, el área de maíz comercial (cosecha de grano) asciende a 1,6 millones de hectáreas. La última siembra record en los registros de la BCR fue la del ciclo 2021/22, con 1,94 millones.

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Spiroplasma: Falta cada vez menos para que los productores argentinos puedan hacer un seguimiento de la dinámica poblacional de la “chicharrita” del maíz

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 29 segundosEstá en marcha la implementación en la Argentina de una red de trampas del Dalbulus maidis, insecto vector del achaparramiento del maíz (Spiroplasma kunkelii), para así poder determinar la evolución de la dinámica poblacional de la plaga en el territorio argentino. “Estamos armando una red de trampas a nivel nacional para realizar un monitoreo sistemático en 45 sitios y elaborar cada quince días un informe sobre la población infectiva”, adelantó Lucas Cazado, coordinador del Proyecto Plagas. La iniciativa está siendo emprendida por CREA, Aapresid, Maizar, la Estación Experimental Obispo Colombres (EEAOC), la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) y la Asociación Argentina de Protección Profesional de Cultivos Extensivos (AAPPCE). Además, está abierta la posibilidad de sumar nuevas instituciones. El mapa dinámico de la población de la “chicharrita del maíz”, nombre convencional del Dalbulus maidis, permitirá a los empresarios agrícolas conocer el riesgo de las decisiones de siembra de maíz de acuerdo al nivel de presencia del insecto vector de Spiroplasma. El experto además resaltó que, además del daño indirecto promovido por ser vector de la enfermedad, la plaga genera un perjuicio directo a la planta porque se alimenta de savia, lo que produce pérdida de rendimiento potencial. Por otra parte, en las diferentes regiones CREA se está realizando una evaluación de daños generados por Spiroplasma por híbrido empleado, aunque los registros muestran que la afectación está directamente relacionada con el nivel de presencia de Dalbulus maidis en cada zona. “La realidad es que en la Argentina no tenemos materiales tolerantes para Spirolplasma; sí contamos con híbridos que tienen un mejor comportamiento que otros, pero que no fueron seleccionados específicamente para eso”, explicó Cazado en un artículo publicado en Contenidos CREA. En cuanto a las prácticas de manejo, el líder del Proyecto Plagas indicó que el objetivo central para el presente año debe ser mantener en el período invernal a la población de la plaga en el nivel más bajo posible porque, de lo contrario, volverán a registrarse en el ciclo 2024/25 problemas similares a los ocurridos en la presente campaña. “La mayor herramienta de control del vector de la enfermedad es eliminar maíces guachos, implementar vacíos sanitarios y realizar siembras no-escalonadas con ventanas cortas”, indicó. En ese sentido, una de las prioridades debe ser mantener los campos libres de maíces guachos, dado que esas plantas, además de actuar como reservorios de la plaga, también proveen alimento al insecto durante el invierno. “Podemos hacer todo bien en nuestro campo, pero si nuestro vecino no se compromete a hacer lo mismo, el problema es inmanejable, lo que implica que resulta indispensable realizar acciones coordinadas en conjunto”, resumió.

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